La respuesta oficial es que lo atropellaron, pero hay contradicciones en los horarios. En la Morgue, solo pudieron verlo de lejos. 


Miguel Ángel Pérez era un chico de 21 años que vivía en San Juan, de lunes a viernes trabajaba como jornalero en parrales cerca de su casa y, como cualquier chico de su edad, estilaba salir los fines de semana con sus amigos. El viernes 31 de agosto se reunió con los suyos pero nunca regresó y su familia encontró su cadáver en la Morgue Judicial. 

La madrugada del 1 de septiembre, Miguel Ángel volvía a su casa ubicada entre las calles Nacional y Rodríguez, en San Martín. Un vecino lo vio a las 2:15 a dos cuadras. Ese es el último dato que tienen de él.

Miguel Ángel Pérez tenía 21 años y trabajaba de jornalero cerca de su casa.

Durante la mañana del 1 de septiembre su familia decidió salir a buscarlo. Primero fueron a la Comisaría 19ª de San Martín donde le dijeron que no sabían nada. Luego, a la sede policial de Angaco. Allí le dijeron que fuera a la 19ª que tenían “una mala noticia para ellos”.

Cuando volvieron a la jurisdicción sanmartiniana, los efectivos le dieron la peor noticia: le dijeron que su hijo estaba muerto en la Morgue Judicial. Sin saber nada de lo sucedido, la familia se dirigió hacia la morgue y allí “no nos dejaban ver el cuerpo, mi marido tuvo que rogarles para que lo dejaran ver de lejos, no le pude dar ni un beso de despedida a mi hijo”, afirmó a Tiempo de San Juan la mamá del joven, Clara

“Lo raro es que según la policía a mi hijo lo atropellaron a las 3 y a las 6 ya no había ningún rastro del accidente en el lugar. O, sea levantaron el cuerpo muy rápido e hicieron todo rápido cuando siempre que hay un muerto se demoran varias horas en levantar el cuerpo. Los policías de la Comisaría 19ª nos dijeron que quien lo atropelló, limpió todo rápidamente y se dio a la fuga pero no quieren investigar ni nada. Es más, ya pasaron dos semanas y el comisario no nos quiere atender”, expresó Clara.

Otra cuestión que a la familia le llama mucho la atención es que “no nos vinieron a avisar nada cuando el accidente fue a dos cuadras de nuestra casa. Mi hijo entre sus pertenencias llevaba una tirilla y ahí decía dónde vivía”, contó la mujer.




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