La mujer asegura que la Justicia sanjuanina no le permite tener contacto con las menores.


Para que no presione o influya en las declaraciones, desde hace más de una semana Marta Pelayes no puede ver a sus hijas por decisión del juez. La mujer quedó en el ojo de la tormenta por entregar a las menores a Mario “Chingolo” Ortíz, quien abusó de las niñas (una de 8 y mellizas de 6) y luego las mantuvo cautiva en la provincia de San Juan. En declaraciones a Tiempo de San Juan, dijo sentirse responsable por lo que pasó y hasta pidió cárcel para su amigo, en caso de ser culpable, pero exclamó que le “devuelvan” a las pequeñas.

Después de que una de las nenas revelara en Cámara Gesell que Ortíz las obligó a practicarle sexo oral mientras estaban cautivas, la Justicia decidió separar a las niñas de su madre. Esta decisión no se traduce en la quita de la tenencia de las menores, sino que esto se dará al menos hasta que presten declaración, para lo cual aún no hay fecha. Por ahora investigan si la mujer facilitaba a sus hijas para presuntas prácticas sexuales o sólo para que se las cuidaran en su ausencia.

Mientras tanto Pelayes, quien aún no fue indagada, pidió que le permitan ver a las nenas. Además señaló que tiene una comadre dispuesta a hacerse cargo de las tres. “Estoy segura que se deben estar preguntando ¿dónde está la mamí?. Sólo quiero que el juez me devuelva a mis hijas porque sé que ellas preguntan por mí. No quiero que las separen, cómo las van a separar si ellas siempre han estado juntas”, apuntó.

También se refirió a Ortíz, con quien tuvo una relación en el pasado y hoy está preso en el Servicio Penitenciario acusado de abusar de sus hijas. “Yo siempre les preguntaba si él les hacía algo, en el hospital también pero ellas me decían que no. Si es así, que pague por lo que hizo ¿cómo lo voy a defender?“, dijo.

La mujer explicó que recientemente abandonó el rancho en el que vivía con sus hijas en Caucete. Señaló que se fue porque los vecinos la amenazaban con quemarle la casa con ella adentro y hasta con matarla.





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