En San Juan, un cartonero de 43 años reconoció los aberrantes abusos y aceptó el castigo en un juicio abreviado.


Por violar y corromper sexualmente a sus hijas de 6 y 7 años, e intentar someter a su hijastra de 16, un cartonero sanjuanino fue condenado a 28 años de cárcel. Así lo dispuso este lunes el juez Juan Carlos Peluc Noguera, tras un juicio abreviado que se llevó a cabo en la Sala II de la Cámara Penal. El relato de las menores y el informe psicológico fueron claves para que su padre, de 43 años, terminara tras las rejas.

Los terribles abusos ocurrieron el año pasado. El acusado es un cartonero consumidor de alcohol y drogas, quien ejercía violencia para con su mujer e hijos. Según publicó Diario de Cuyo, los aberrantes episodios sucedieron cuando falleció su suegra, quien le prestaba el fondo de su casa para que su hija y su pervertido marido vivieran junto a los chicos. Es que al morir la mujer, quien lo tenía controlado, el sujeto empezó a darle rienda suelta a sus depravaciones.

Las niñas empezaron a ser llevadas a lo de su abuela luego de que la sepultaran. El hermanito varón de 8 años sabía lo que ocurría, pero por miedo calló. Un domingo el hombre intentó violar también a su hijastra (tenía 16 años), pero no pudo. Su mujer lo sorprendió y lo corrió, pero dos meses después lo tuvo de vuelta en su casa y otra vez continuaron los abusos.

El juez Juan Carlos Peluc Noguera.

La verdad recién salió a la luz cuando en mayo del año pasado, a la salida de la escuela, una de las hermanitas confesó todo a las docentes. Las mujeres habían preguntado a los tres chicos por su hermana mayor, porque no concurría a sus clases de capacitación laboral, y ellos respondieron que estaba en cama. Pero la insistencia de las maestras hizo hablar a la más pequeña, que se acercó hasta una de ellas y, al oído, le dijo: “Está en cama porque mi papá le hace sexo”.

Enterada de todo, la asesora de la Niñez, Patricia Sirera, denunció el caso y tras el testominio de las niñas, el cartonero terminó preso. Este lunes, finalmente, recibió su condena. La pena de 28 años había sido aceptada por el propio acusado en un juicio abreviado, que firmó con su defensora oficial Mónica Sefair y la fiscal Leticia Ferrón de Rago.






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