Ocurrió en un parador turístico de San Juan. El dueño aceptó el castigo y pidió perdón a la familia de la víctima.


“No quise matar a nadie, ahora dejaría que me roben”. Esas fueron las últimas palabras de Luis Antonio Lescano (51), dueño del parador Talacasto, en el juicio que se llevó a cabo este viernes en la Sala III de la Cámara Penal. El hombre fue condenado a 2 años y 8 meses sin encierro por homicidio con exceso en la legítima defensa, y portación y tenencia ilegal del revólver calibre 32 que usó para disparar y matar a Alberto Mallea (44).

El homicidio ocurrió en la madrigada del 28 de marzo de 2016, en un parador turístico de San Juan, ubicado en Ruta 436. La víctima, tres amigos y dos niños volvían de participar en una competencia de ciclismo en Catamarca cuando, por falta de combustible, detuvieron la marcha en Talacasto. Según la versión judicial, allí golpearon y gritaron pero como no salió nadie tomaron el combustible. Sin embargo los sorprendió Lescano, quien dormía en el fondo del negocio, y tras gritarle “choros”, disparó. Mallea no llegó vivo al hospital.

“Eso es mentira, mi marido no agarró ningún bidón y no robó nada”, dijo llorando María Antonia Castro, esposa del fallecido, durante la audiencia. La mujer tampoco se aguantó decirle un par de cosas a Lescano, por lo bajo.

Lo cierto es que el propietario del parador aceptó la condena y seguirá libre porque los delitos que se le imputan son excarcelables. “Acepto el castigo. Estoy totalmente arrepentido, esto me jodió la vida para siempre… yo nunca quise matar a nadie. Sólo quise ahuyentarlos pero ocurrió esta desgracia. Le pido perdón a la familia (de Mallea), a Dios, a la Justicia, aunque sé que eso no alcanza”, expresó Lescano a Diario de Cuyo.






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