El joven de 28 años es ingeniero nuclear y corre en trail running representando al país.


Santos Gabriel Rueda nació hace 28 años en el inaccesible paraje de Candado Grande, ubicado casi en la frontera con Bolivia, a 40 kilómetros de Aguas Blancas, provincia de Salta.

Allí dio sus primeros pasos, esos que lo llevarían a recibirse de ingeniero nuclear y convertirse en uno de los runners más reconocidos del país, integrante del seleccionado argentino de trail running.

Santos Gabriel Rueda (Facebook)

Candado Grande está conformado por una pequeña comunidad de once familias, y una escuelita que por falta de alumnos, quedó olvidada en el inaccesible paraje, pero donde Santos realizó sus primeras tareas y adquirió los conocimientos necesarios para llegar al secundario.

Entonces se presentó un problema, siendo que la secundaría quedaba en Aguas Blancas, a 40 kilómetros de su casa. Cuenta el joven que para llegar a la escuela, debía pasar a Bolivia e ingresar nuevamente al país por un paso sin control migratorio para poder finalmente llegar a la escuela secundaria de la cual se recibió sin mayores problemas.

(Alvaro Moya)

Mientras tanto, hacía changas para ganarse unos pesos y ayudar a su familia. Cuenta que su madre, Rafaela Condorí, jugó un rol fundamental en la continuidad de sus estudios. “Llevaba a mis hermanas a la casa de algún tío o conocido a Orán o Aguas Blancas y eran niñeras a cambio ir al colegio. Ella se encargó de que estudiemos, porque mi papá, Eleuterio Rueda, quería que trabajemos en el campo, decía que ya tenía edad para ser obrero”, contó Santos a El Tribuno. Aunque aclara que valora el esfuerzo de su padre para mantenerlos.

“Tengo un cariño muy especial y admiro mucho a mi mamá que la tuvo muy clara. Seguramente vio tantas generaciones que se quedaron trabajando en el paraje y dijo: ‘por acá no va’”, dijo sobre su madre.

Terminando el secundario, participó de las Olimpíadas de Matemáticas en Córdoba. Cuenta el impacto que le provocó salir de Aguas Blancas, que según sus palabras, era “una metrópolis”, y conocer la ciudad de Córdoba Capital.

“Fue descubrir que había un mundo afuera, me abrió la cabeza. No es que tenía diagramado lo que me iba a pasar. Cuando llegué a una cima, vi que había otras”, cuenta el joven.

Santos Rueda junto a su madre y su hermano, que es médico. (Facebook)

Las notas obtenidas en el secundario le permitieron aplicar para una beca en el Instituto Balseiro, y seguidamente, comenzó su vida universitaria en Bariloche, para estudiar Ingeniería Nuclear.

“Si bien no la considero una carrera difícil, como cualquier ingeniería hay que estar todo el día cursando y eso me llevó a correr. En 2012, el estudio me desgastaba bastante y sabía que eso iba a terminar siendo contraproducente. Además había aumentado de peso. Entonces salí a despejarme”, explicó.

Así comenzó a correr. Por una necesidad producto del estrés del estudio, y como una fuente de despeje del día a día.

“Lo más económico, simple y completo, fue salir a correr. Solo hace falta ponerse unas zapatillas y comenzar. Bariloche tiene muchas montañas muy pintorescas, el trekking está desarrollado, pero cuando me recibí recién logré dedicarle más tiempo y me fue mejor”, cuenta Santos, quien hoy integra el seleccionado argentino de trail running.

Con su historia, el joven demuestra que cuando se quiere se puede. Nacido en un paraje olvidado de Salta, recibido de ingeniero nuclear, y representante del país en running, Santos es un ejemplo de vida y perseverancia, y de que cuando se sueña en grande, con trabajo y esfuerzo se pueden cumplir los objetivos más alocados.






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