Fue denunciado por dos exnovicios y una monja.


El juez de la Sala IV del Tribunal de Impugnación, Adolfo Figueroa, revocó el pedido de elevación a juicio contra el sacerdote Agustín Rosa,  acusado de abuso sexual gravemente ultrajante por la duración y abuso sexual simple, en ambos casos agravado por ser ministro de culto reconocido.

Se desconoce con precisión en qué consistieron los hechos de los cuales se lo acusa (a Rosa Torino) y sus particularidades; si ellos fueron con intenciones libidinosas u otros fines, y además circunstancias que el código en la materia exige deben presentarse como elementos constitutivos para configurar los delitos que se le atribuyen y especialmente todo aquello que hace al aspecto subjetivo”, sostuvo el juez.

Figueroa también consideró que el requerimiento de elevación a juicio “contiene vicios graves que afectan directamente los principios constitucionales de debido proceso y la defensa en juicio”. Por ese motivo, afirmó que la única solución es declarar nulo el escrito de la fiscalía.

La fiscal penal Verónica Simesen, de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, indicó que prepara un nuevo pedido de elevación a juicio.

Dos exnovicios y una exmonja lo denunciaron

El 21 de diciembre de 2016, Rosa fue detenido en su casa en Finca La Cruz, a 35 kilómetros de Salta, después de que la fiscalía escuchara el testimonio de Yair Gyurkovitz, un exnovicio de la comunidad que acusó al sacerdote de abuso sexual. Una exmonja también lo denunció por amenazas coactivas, reducción a la servidumbre y abusos sexuales reiterados.

El pedido de elevación a juicio fue hecho por la fiscal María Lujan Sodero, después de la realización de numerosas pericias técnicas, psicológicas y la recepción de más de 50 testimoniales.

Sodero concluyó entonces que “la acusación” contra el sacerdote “halla fundamento en que el imputado, aprovechando la cercanía, la confianza, el respecto y la obediencia que le era debida, habría desplegado actos de contenido sexual en el cuerpo de los denunciantes“, que describió como “tocamientos libidinosos” en sus partes íntimas.

Las pericias realizadas a las víctimas revelaron la existencia de graves secuelas en su psiquis. “Esto que permite inferir que se ha afectado su integridad psicofísica y sexual”, sostuvo la fiscal.





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