María Cristina Gómez y otro argentino fueron elegidos como finalistas para recibir un premio de un millón de dólares.


La búsqueda del mejor maestro del mundo que cada año lleva adelante una fundación internacional dedicada a promover la educación derivó esta semana en el reconocimiento a María Cristina Gómez, una docente incluida entre los 50 finalistas para acceder al galardón anual que también otorga un premio de un millón de dólares.

Si bien el ganador se dará a conocer el año próximo, la tarea de la rosarina ya ganó repercusión nacional gracias a la nominación que alcanza a otro argentino abocado a en escuelas de la provincia de Buenos Aires. Tanto ella como Martín Salvetti fueron destacados en la última etapa del proceso para entregar el Global Teacher Prize (GTP).

La selección que llevó a cabo la Fundación Varkey filtró una base de alrededor de 10 mil educadores de 179 países y puso la lupa entre otros sobre el trabajo que la maestra realiza en la secundaria “El Ceibo” y el Colegio Santa Margarita, ubicado en la zona sur de la ciudad.

Entre otras iniciativas para conectar con sus alumnos, la profesora de historia apostó al Modelo de Naciones Unidas y mantiene actualizado un blog con el contenido que utiliza en sus clases. A la hora de apelar a contenidos digitales, la docente de 57 años decidió potenciar al uso de los celulares de sus alumnos en vez de desalentarlo. A pesar de que en los establecimientos no tienen acceso a Internet, los documentales de Netflix también forman parte de la batería de herramientas innovadoras.

Cristina tiene tres hijos y dos de ellos con discapacidad, aunque eso no impidió que pudieran llegar a inscribirse en la universidad como parte de su proceso formativo. El mismo empeño que puso al servicio de su familia también se registra en la relación con sus estudiantes. Entre los casos más resonantes con los que se encontró se destaca la historia de una repetidora a la que ya habían expulsado de tres escuelas. La joven consiguió terminar la secundaria y además accedió a un programa laboral gracias a sus calificaciones.

Entre otros puntos que dan cuenta del impacto de su labor, la Fundación Varkey informó que la rosarina llegó a triplicar el número de becas universitarias asignadas a uno de sus cursos y todos sus alumnos pudieron iniciar sus estudios en ese nivel.






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