Tenía 37 años y apareció fallecido este martes con signos de asfixia. 


En la vereda de Buchanan al 300 todo era desolación. Es que los vecinos de José Alberto Benítez no podían creer el hallazgo del cuerpo sin vida de “Alberto”, como lo llamaban sus allegados.

Peluquero de profesión y amante de los perros, el hombre era conocido en el barrio pese a que se había mudado hace tres años a esa cuadra. Es que su vida transcurrió en la zona norte de la ciudad.

“Era el peluquero más lindo del mundo. Un sol, venías una vez y te enamorabas”, reflejó a El Tres una vecina de Benítez. Según cuentan los vecinos, la noticia cayó como un balde de agua fría ya que el joven era muy querido y no creen que tenga enemigos.

José Alberto Benítez fue hallado sin vida en su casa de Buchanan al 300. (Facebook)

El hombre sacaba a pasear todas las mañanas a sus dos perros cerca de las 8, y una hora más tarde abría su local para empezar la jornada laboral. Sin embargo, la jornada de este martes no fue una más cuando sus vecinos de la misma calle se preguntaban por qué no había abierto las puertas de su casa para recibir a los clientes.

Minutos más tarde un familiar se encontró con la peor noticia: accedió a la casa y lo encontró muerto en el suelo de la cocina, con las manos atadas detrás de la espalda con una soga.

Descartan un robo

La fiscal del caso, Marisol Fabbro, confirmó que “no hay evidencias que hagan pensar en que esto ha sido un robo” y además precisó que “se descarta el suicidio por cuanto (la víctima) tenía sus extremidades atadas”.

Fabbro manifestó que el cuerpo del joven “tampoco presentaba a simple vista heridas sangrantes, aunque eso lo determinará la autopsia”.  Y añadió: “En estos momentos se están buscando rastros”.

Consultada por la hora de muerte y la escena del crimen, la fiscal esbozó: “La muerte se habría producido durante la madrugada. Según el testigo que encontró el cuerpo, la ducha estaba corriendo y en la cocina había dos vasos con un envase de gaseosa. También había una puerta que da al costado de la vivienda abierta pero no estaba forzada, tampoco hay señales de violencia dentro de la vivienda.”






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