Andrés Lamboy fue yerno de otro de los condenados por contrabando a México orquestado por Mario Segovia. Además, le compró la casa a un ex jugador de Newell's.


El feroz ataque a balazos contra un empresario rosarino este martes frente al Colegio San Bartolomé en Fisherton reactivó las alarmas sobre los conflictos ligados al narcotráfico en Rosario, ya que la víctima estuvo vinculada a la causa del contrabandista conocido como “El Rey de la Efedrina”.

Andrés Gerardo Lamboy llegó a declarar como testigo ante la Justicia federal hace más de una década en el marco de la causa que arribó a una condena de 9 años de prisión contra Mario Roberto Segovia. En ese momento reconoció que había tratado con el narcotraficante, ya que integraba el directorio de la firma encargada del depósito fiscal involucrado en el caso.

Hasta 2008, el hombre de 46 años fue yerno de Rubén Darío Galvarini, dueño de la empresa Sadocks SA. Un año antes abandonó su puesto en el directorio debido a que se había separado de su esposa, aunque aseguró que sólo tenía una participación formal y se limitaba a firmar actas. A esto agregó que Jorge Gómez, otro de los involucrados, había sido quien propuso el negocio que finalmente fue la pantalla para el envío de 524 kilos de efedrina a México en un cargamento de azúcar despachado desde Barracas.

Más allá de estos antecedentes, inicialmente no trascendieron los motivos de la emboscada mafiosa que sufrió Lamboy frente a la escuela de sus hijos cuando se retiraba después de tomar café junto a un grupo de amigos. La escena fue alarmante y abrió un signo de pregunta respecto los negocios actuales en los que interviene el rosarino, a quien se le atribuye participación en inversiones inmobiliarias y agropecuarias.

Según trascendió, Lamboy tiene su casa en el exclusivo country Kentucky en Funes. La residencia se la habría comprado al ex jugador de Newell’s, Lucas Bernardi.




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