La fábrica lo elabora en Rosario pero lo distribuye a cocherías de todo el país. Aseguran que en los sepelios es muy demandado.


Si bien quienes se encargan de producir féretros aseguran que las ventas lejos de descender, se incrementan año a año producto del crecimiento de la población, sí admiten que cambian las preferencias a la hora de elegir un ataúd. Allí juegan las modas, pero también el bolsillo.

Es así como los cajones estándar, con la madera sin tratamiento alguno y herrajes regulares ahora se venden “como pan caliente”. “El modelo básico cada vez se pide más, sobre todo lo están solicitando nuestros clientes en el Gran Buenos Aires, donde evidentemente no rigen tradiciones tan arraigadas como en el interior”, explicó Ariel Yasci, que lidera una empresa familiar que hace más de 30 años distribuye féretros entre empresas dedicadas a organizar sepelios de todo el país.

Cuesta un 40 por ciento menos que cualquier otro modelo. No está lustrado, no tiene terminaciones brillantes, la tapa es plana y la madera no está abovedada”, enumeró a Vía Rosario el titular de Metalpro, firma que puede producir 130 cajones diarios.

Los ataúdes son como el de la foto, pero se comercializan con la madera sin lustrar y sin terminaciones brillantes. (Metalpro)

La línea existe hace tiempo, aunque ahora sale con mayor frecuencia, entendemos sucede porque el bolsillo está más limitado”, planteó el hombre, que sin embargo aseguró que garantizó que el cajón “low cost” cumple con creces su función.

La decisión de aquellos que tienen que despedir a un ser querido fallecido para optar por una alternativa más económica a juicio de Yasci, responde a que “muchos quizás eligen no hacer siquiera un velatorio, por lo que el féretro se exhibe mucho menos”.




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