El atleta rosarino con distrofia muscular fue convocado por el combinado nacional y con mucho esfuerzo consiguió la silla que le permitirá avanzar en el deporte paralímpico.


Bruno pudo cumplir uno de sus sueños. El atleta paralímpico rosarino de 14 años fue sorprendido este jueves en la escuela por sus familiares, técnico y amigos quienes le hicieron entrega de la tan ansiada silla de ruedas motorizada que le permitirá entrenar de cara al Mundial de Powerchair Football luego de ser convocado por el Seleccionado nacional.

El joven, que forma parte de las Máquinas Guerras que practican todos los martes en la sede canalla del Cruce Alberdi, llegó a este deporte luego de que se hicieron notorios los efectos de la distrofia muscular de Duchenne. Sin embargo, jamás bajó los brazos.

Bruno en el entrenamiento en la sede de Rosario Central.

Bruno tiene 14 años y padece distrofia muscular de Duchenne.

Bruno en sus comienzo en el Powerchair Football.

“Le diagnosticaron a los siete años la patología. Él jugaba fútbol y hacía carate. A los 10 años perdió la marcha. La enfermedad va rompiendo los músculos y es progresiva. Cuando dejó de caminar, a los seis meses descubrió a las Máquinas Guerreras y desde ahí no lo pudimos parar más“, contó su mamá, María, en diálogo con Via Rosario.

A partir de ese momento el adolescente se interiorizó en la disciplina, hizo amigos y empezó a soñar con llegar lejos. Pero cuando esa posibilidad se presentó de la mano de la convocatoria para representar al país, otro obstáculo se puso en su camino: necesitaba una silla de ruedas motorizada profesional para ese nivel de competencia.

Bruno fue convocado por el combinado nacional de cara al Mundial de Powerchair Football.

Bruno fue convocado por el combinado nacional de cara al Mundial de Powerchair Football.

En ese momento María y su esposo Eduardo comenzaron a pensar cómo juntar tanta cantidad de dinero. “Hace más de un año y medio que venimos vendiendo tortas y  haciendo bingos. En ese momento la silla traída desde Estados Unidos nueva costaba 130 mil pesos y ahora se fue al doble. Fue desgastante, hacíamos una rifa y recaudábamos cuatro mil pesos mil pesos, vendíamos pollo juntábamos 700 pesos, nunca llegábamos“, relató.

Recién en febrero recibieron una buena noticia que les daba fuerzas para continuar. “Nos dijeron que podíamos comprar la silla profesional usada a 185 mil pesos. Podíamos hacer una entrega y nos daban un máximo de seis cuotas, pero como teníamos solo 45 mil se nos hacían muy grandes la cuotas“, expresó María.

El esfuerzo, tanto de ellos como de Bruno, motivó a quienes los conocían a sumarse a su lucha. Fue así que el grupo de teatro Sinapsis ofreció una función a beneficio y junto con los ex combatientes de Malvinas lograron aportar su granito de arena para llegar a los 100 mil pesos y realizar el primer pago.

Bruno juega hace cuatro años con las Máquinas Guerras.

Bruno recibiendo esta mañana su nueva silla de ruedas.

“Esta mañana le entregamos en la escuela la silla. Fue la primera vez que Bruno se quedó sin palabras. Salíamos del colegio y estaba medio raro y le pregunté si no estaba contento y me respondió no puedo creer que la silla que está afuera es mía“, recordó emocionada.

Y agregó: “Hoy que tuvimos la oportunidad de verle la cara de contento y ahí vimos el resultado de todo lo que hemos hecho con ayuda de la gente. Nos sentimos orgullosos porque nunca bajó los brazos y cuando ves que los objetivos se les van cumpliendo de a poco eso es bueno“.

Bruno una vez me dijo que si tuviera que nacer de vuelta no le pediría a Dios que le cambie nada porque las cosas no serían iguales, no hubiera conocido a sus amigos y no sería feliz. Él está contento con la vida que tiene“, mencionó María.

Como aún falta dinero para completar el pago de la silla de ruedas motorizada, la familia organizó una rifa y tiene pensado realizar un bingo. Los interesados en colaborar con ellos podrán comunicarse al 156 999 188.




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