Había sido señalado como el autor de un ataque a balazos en el que falleció un individuo y dos terminaron heridos. Ocurrió en enero del 2014.   


Omar Alberto Spretz, conocido como “Piri”, es un carnicero de 29 años que vivía en la zona sur de la ciudad. El hombre pasó casi tres años preso tras ser señalado por un “testigo presencial” como el autor de un ataque a tiros en la puerta de una vivienda. En esa balacera, ocurrida en enero de 2014, falleció Miguel Ponce, de 32 años y dos hermanos de 17 y 29 resultaron heridos. Pasó casi tres años preso hasta que este mes la jueza Marisol Usandizaga lo absolvió de culpa y cargo y recuperó la libertad.

La falsa acusación, según el fallo judicial, surge de una pelea intrafamiliar que ya se cobró la vida de un hermano del carnicero y por el que dos de sus primos están detenidos.

Sus abogados, Hernán Tasada y Mariano Scaglia se mostraron conformes con el fallo ya que “le puso fin a la injusticia de tener detenido a un inocente después de casi tres años”. Además, lamentaron que que “un falso testimonio le haya impedido salir en libertad a una persona que tenía familia, trabajo y carecía de antecedentes” penales.

Esos testigos mencionan su apodo como el autor de la balacera porque “lo escucharon en el barrio” en boca de terceros, en particular de la tía del acusado. Esa declaración se convirtió en fundamental para que en abril de 2015, Piri fuera procesado como probable autor de los delitos de portación ilegal de arma de fuego de uso civil, homicidio y lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego.

Según el fallo, el hombre dijo que caminaba cuando vio a dos personas en una moto, y reconoció a Piri. Pero cuando los describe no menciona gorras, pañuelos y cuelleras, como los testigos del hecho. Más extraño le pareció aún el testimonio de la esposa de Chechu, quien dijo que al momento del ataque su marido se encontraba con ella y los hijos en su casa.

Finalmente, la jueza concluyó que “de todos los testimonios vertidos surgen profundas dudas que impiden adquirir certeza respecto de cómo se sucedieron los hechos”. En ese sentido advierte que “no hay elementos de certeza que permitan” condenar al acusado como pretende la Fiscalía y que por el contrario “todos los extremos enumerados generan un estado de duda insalvable que debe beneficiar al acusado”.


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