Fue víctima de femicidio tras denunciar el flagelo policial hacia las mujeres que ejercen la prostitución.


Este sábado se cumplen 14 años del asesinato de Sandra Cabrera, la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).  La trabajadora sexual y dirigente gremial recibió un disparo en la nuca en la zona de la Terminal de Ómnibus en represalia por la lucha que llevaba adelante para combatir el flagelo policial hacia las mujeres que ejercen la prostitución.

Su militancia sindical se caracterizó por la lucha por los derechos de las mujeres que ejercen la prostitución y por las denuncias por corrupción de integrantes de la policía, lo que le ocasionó constantes amenazas a su integridad física y a la de su hija.

Su asesinato quedó impune. Había sido imputado un oficial inspector de la Policía Federal. Como consecuencia del crimen, y de tantas denuncias que surgieron, se disolvió Moralidad Pública de la Policía, sin abrir juicio sobre los 40 miembros que la integraban y que fueron distribuidos entre diferentes brigadas. También se aceleró un proyecto que Sandra había presentado a la Legislatura para la modificación de los artículos 83, 87 y 93 del Código de Faltas, que facultan a la Policía a detener a las prostitutas “cuando hacen oferta pública y escandalosa de sexo”.

 Desde el año pasado la plazoleta ubicada en Córdoba al 3600 lleva su nombre para que Rosario no olvide lo que le quitó la vida. En el aniversario de su muerte, en las redes sociales la recordaron.






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