"Uno está rengo de la pierna, pero no de la cabeza", dijo Lifschitz desde su lugar de internación, tras la operación.


Tras la intervención exitosa que se realizó este jueves en el Hospital Privado de Rosario, el gobernador Miguel Lifschitz habló con la prensa y reveló detalles de cómo fue el accidente hogareño que le afectó el tendón de aquiles.

“Lo que me ocurrió fue en mi rol de ciudadano común cuando estaba en mi casa el sábado 13 de mayo“, dijo el gobernador en diálogo con Radio 2, desde la habitación en la que se alojó para pasar el postoperatorio.

“Estaba solo, quise ir a buscar unos papeles en un lugar en los alto de un placard, subí a una silla, pero pisé en la punta y la silla se dio vuelta“, relató Lifschitz sobre el episodio que lo dejó en el suelo y con un fuerte dolor en el tobillo.

Pensando que se trataba de un esguince, la agenda la semana siguiente continuó normal, aunque la molestia en el pie del gobernador  precipitó al consulta un profesional médico de Santa Fe que le brindó los primeros detalles del cuadro: una lesión en el tendón de aquiles.

“La idea de estar 15 días con yeso y muletos no me hizo nada feliz”, manifestó el mandatario sobre su impresión cuando recibió la noticia de la cirugía.

Tras la operación exitosa, Lifschitz trató de sopesar sus días de reposo. “Ahora tengo mucho más tiempo para pensar y escribir. Para ver qué hace cada uno de mis ministros, para seguirlos mas de cerca Además ahora tengo capacidad para escuchar los medios de comunicación que eso no está mal para relevar la mirada de los periodistas y los vecinos”, dijo.

“Uno está rengo de la pierna, pero no de la cabeza”, aseveró el gobernador para insistir en que su rol al frente de las decisiones importantes en al provincia seguirá activo en los próximos 30 a 40 días que le vienen por delante y en los que tendrá que utilizar yeso y muletas.


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