La universidad pública misionera UNaM obtuvo un polvo de Ilex paraguariensis en un trabajo de investigación junto a la UBA.


Un extracto soluble de yerba mate será utilizado en jugos naturales y aportará sus virtudes antioxidantes naturales, gracias al trabajo de científicos de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

Los investigadores obtuvieron el concentrado de la planta de yerba mate que conserva las características beneficiosas para la salud.

El grupo científico fue asesorado por el doctor Miguel Schmalko, docente e investigador de la UNaM, reconocido internacionalmente como especialista en yerba mate (ilex paraguareinsis).

El proceso fue financiado por la UBA, el INYM y una yerbatera misionera que aportó la materia prima necesaria.

Schmalko integró el primer equipo de investigación en estudiar esta planta y ya leva cuatro décadas de trayectoria especializándose en yerba mate.

El extracto, evaluado por Schmalko en su etapa final, conserva las mejores virtudes de la infusión, incluyendo propiedades antirreumáticas, antiestrés y antimicrobianas, entre otras.

Ahora probarán el concentrado con bebidas naturales para maximizar sus características saludables, y obtener productos de calidad “premium”. Ya es usado para investigación básica en la Argentina. Así se publicó en el portal Nex Ciencia.

El argentino bebe un promedio anual de 100 litros de mate, según publicó el INYM. (Imagen ilustrativa)

Sandra Guerrero, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UBA, destacó las propiedades antioxidantes de la yerba mate. Con su equipo del laboratorio en el Departamento de Industrias de la UBA, Guerrero dirigió el proyecto.

“El extracto soluble en agua ya lo obtuvimos. Logramos desarrollarlo a bajas temperaturas y bajos tiempos de extracción, sin usar solventes agresivos y manteniendo sus propiedades saludables. Conseguimos un extracto de un modo amigable con el medio ambiente”, indicó la investigadora del CONICET.

En la fotografía principal figuran integrantes del equipo investigador: Daniela Fenoglio, Marcela Schenk, Sandra Guerrero, Juan Ferrario, Mariana Ferrario y Mercedes Garcia Carrillo.




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