La joven contrajo un extraño parásito que se encuentra en el agua corriente y le produjo una infección.


Neuquén. Lo que podría parecer una simple ducha terminó siendo un calvario para Noelía López, una joven abogada que perdió la visión de su ojo derecho debido a un parásito que contrajo por bañarse con los lentes de contacto. Por la infección debió someterse a un trasplante de córnea y espera una nueva intervención quirúrgica que le permita recuperar parte de la vista.

Gentileza: Sebastián Fariña Petersen.

En diálogo con medios locales, la joven contó que utiliza anteojos desde hace más de 10 años. Desde el secundario, cuando fue diagnosticada con miopía, cambió las clásicas gafas por lentes de contacto con tres puntos de aumento. Noelia confesó que nunca nadie le advirtió sobre los cuidados o las precauciones que debía tener a la hora de usarlos.

La joven desconocía los peligros que conlleva utilizar los lentes debajo del agua como ser en la ducha, en una pileta o en algo tan simple como lavarse la cara. Un día después de bañarse comenzó a sentir una molestia en su ojo que le hizo ir hasta una guardia oftalmológica donde le dijeron que podría tratarse de una irritación.

Al principio los médicos creyeron que se trataba de un herpes y fue medicada en función de ese diagnóstico. Sin embargo, lejos de desaparecer el dolor se agudizó hasta volverse insoportable para Noelía, quién relató que sentía como un cuchillo caliente le pinchaba la retina. “Cuando mi médica vio que no evolucionaba por el tratamiento del herpes, me derivó automáticamente a Buenos Aires, porque los laboratorios de acá no hacen los estudios para detectar la presencia de este bicho”, contó al medio Imneuquén. 

En Buenos Aires comprobaron que el caso de la joven era rarísimo, “el parásito acathamoeba, una ameba presente en el agua corriente, se había pegado al tejido blando de uno de los lentes y le había afectado la córnea derecha”, indicaron desde Imneuquén. Desde aquel momento Noelía comenzó los tratamientos que terminaron con llevarse la visión de su ojo derecho.

El dolor se detuvo luego de que la joven fuera sometida a un trasplante de córnea, pero a pesar de esto sufrió un glaucoma y contrajo cataratas ocasionando la pérdida completa de la  visión de su ojo derecho. La aboga tuvo que costear su tratamiento con ayuda de su marido y su familia, mientras espera una nueva intervención para marzo del año que viene. Los médicos le informaron que se presentaron casos donde todo salió perfecto y pacientes recuperaron la vista pero su caso es tan particular que no se animan a dar falsos pronósticos.

Gentileza: Sebastián Fariña Petersen.

 “Aprendí a sobreponerme a la adversidad y entendí que tengo que hacer la vida lo más normal posible a pesar de todos los controles que me tocan”, reflexionó la mujer que decidió compartir su historia para concientizar sobre el uso de lentes de contacto. 


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