Ocurrió en Villa La Angostura cuando una joven de 26 años se atendió por un problema de tiroides y terminó con la mitad de su cuerpo paralizado. 


Una familia denunció a un médico de Villa La Angostura por mala praxis, luego de que su hija fuera a su clínica para continuar un tratamiento de terapia neural pero terminara con la parte izquiera de su cuerpo paralizado.   

Comisaría Villa La Angostura. (web).

Esta persona no puede estar con agujas, lo hace en un consultorio en camilla pero no en un quirófano. Es muy peligroso”, sostuvo Susana Fernández en diálogo con el medio Imneuquén. 

Todo comenzó en el mes de abril de 2019 cuando Camila, nombre de la víctima, comenzó un tratamiento de terapia por un problema de tiroides. La joven debía someterse a una operación pero fue convencida por su madre para que no lo hiciera. La mujer le explicó que existían otras terapias alternativas que evitarían que pase por el quirófano. 

Fue entonces cuando acudieron a un médico de Villa La Angostura, quién dispone de un consultorio particular en su casa. El doctor realiza terapia neural y ejerce la profesión desde hace más de 30 años, o al menos eso creyó la familia de Camila.

Por sus servicios, el profesional cobró 1 mil pesos cada consulta y en efectivo. “Tiene placa, tiene matrícula, todo. No es una persona cualquiera a la que acudimos”, explicó al mismo medio Susana. 

El hecho ocurrió el pasado 10 de mayo durante la cuarta consulta de la joven. El día del tratamiento, Camila recibió una inyección en el paladar blando y le pincho el bulbo del cerebro. Su madre agregó que: “Cuando me llaman ella ya estaba internada en el hospital. Ella me comenta después cuando reacciona que ella le dijo que llamara a la ambulancia porque él no hacía nada”.

“Me decía que sentía que se le hundía el pecho y que en seguida se le durmió la parte izquierda del cuello. Él le dijo que estaba con un ataque de pánico y ella le pedía que llamara a la ambulancia. Esto es lo que Camila se acuerda bien”, continúa el relato de Susana.

Al día siguiente, el médico se apersonó en la clínica y cuando fue consultado por los otros doctores sobre lo que le había inyectado a la muchacha, respondió que utilizó procaína, una anestesia. 

La joven fue trasladada hacia Bariloche a la clínica San Carlos donde le realizaron una tomografía. Según relata la madre, los médicos le dijeron que Camila no murió ese día porque tiene un Dios aparte. 

Camila permaneció cuatro días internada en coma farmacológico hasta que decidieron sacarla de ese estado para observar como respondía. Tuvo que esperar una semana para ser trasladada a un habitación convencional, sin embargo no caminaba. Los especialistas explicaron que tuvo un edema que afectó su motricidad. 

En la actualidad, la joven vive con sus padres y debe realizar todas las semanas rehabilitación en un centro privado de la localidad rionegrina. “Estamos con mi marido trabajando los dos para poder pagar la rehabilitación y ayudarla, porque la obra social no lo cubre”, explicó Susana. 

“La vida de toda nuestra familia cambió de un minuto a otro. Ella estaba estudiando para ser maestra jardinera y estaba trabajando, pero ahora tuvo que parar todo“, continúo angustiada la madre. 

La denuncia fue radicada en la Comisaría de Villa La Angostura y el caso se encuentra en la oficina de Asignación de Casos. La justicia realizó un allanamiento en el consultorio del médico donde pudo secuestrar material con el que el profesional trabajaba además de material informático. 





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