Alma Victoria Carrizo Aparo es una estudiante de primer grado de la Escuela Divina Trinidad de Mendoza. La pequeña escribió una leyenda sobre el Parque General San Martín. Basándose en el aniversario número 125 logró un increíble escrito que llegó a las manos del gobernador.

Esta tarea forma parte de un proyecto transversal que tiene el colegio denominado “Yo amo Mendoza”. Esta iniciativa forma parte de diseño curricular provincial. “Comenzamos de a poco porque los chicos primero se tienen que alfabetizar antes de cualquier cosa”, comentó Lorena Porra, directora de la escuela y maestra de primer grado, a Vía Mendoza.

Como una de las aristas de este proyecto los alumnos y alumnas trabajaron las leyendas mendocinas en el espacio curricular. En este marco la maestra les dio a los chicos una tarea para realizar en familia, de allí nació la leyenda de Alma.

“Ella es una genia realmente. Estamos orgullosas de ella, de sus compañeritos y de su familia que siempre esta muy comprometida con las responsabilidades de la pequeña”, indicó Parra. La directora señaló que en la institución educativa trabaja con grupos reducidos de alumnos y de esta manera se puede realizar un mejor seguimiento de los estudiantes.

Luego de la creación de la leyenda por parte de Alma y su familia, los padres de la pequeña decidieron llevarle el escrito al Gobernador para que lo leyera. “Cuando nos esteramos la verdad es que fue muy emocionante, llorábamos con las seños del orgullo”, dijo la docente.

Parte de la leyenda escrita por Alma, la alumna de primer grado.

Sobre la historia de Alma

La historia que la pequeña tiene a un cóndor como protagonista. El mismo habita en la Cordillera de Los Andes y anhela con conocer un paisaje verde y frondoso. Luego de un gran viaje el animal llegó a el lugar con el que siempre soñó.

“Asustado, todo mojado y embarrado, decidió emprender el largo viaje de regreso a casa. Pero el barro se secó y el ave no podía volar como antes, su plumaje era muy pesado. Así, voló y voló sin descanso hasta que por fin a lo lejos observó el pico más alto de américa, su hogar. Pero su esfuerzo no fue suficiente. A poco de llegar, no pudo seguir en vuelo y cayó rendido al pie de la majestuosa montaña, a quien le regaló su último suspiro con las alas desplegadas en un abrazo infinito.

En ese momento se desató una gran tormenta y cada gota de lluvia lavó todo su plumaje, descubriendo una gran cantidad de semillas que habían viajado protegidas entre el calor de su cuerpo, la humedad de sus plumas y el barro seco. Sin saberlo, nuestro amigo el Cóndor finalmente había logrado cumplir su gran sueño, dando vida a la basta vegetación que hoy cubre el Parque General San Martín.

Cuenta la leyenda que el Cóndor permaneció inalterable en el lugar y hoy custodia su sueño en la cima del emblemático portón que da ingreso al jardín de la provincia”, relata la pequeña en su leyenda.