Tiene 7 años, nació en España pero vive en Mendoza. El mensaje que le mandó al jugador del Atlético de Madrid. 


“¿Cómo puede ser que un niño tenga tantos nervios? Tengo las manos traspiradas, ¿¡qué digo las manos?! estoy todo traspirado”, expresa Mateo, muy inquieto, mientras se dispone a grabar un video para el jugador del Atlético Madrid Antoine Griezmann. Es que su sueño es viajar al Estadio Wanda Metropolitano de España y conocer a todo el plantel, principalmente al delantero francés.

En la constante sonrisa de Mateo se ven unos incisivos permanentes que vienen abriendo camino, los dientes de leche se cayeron no hace mucho, eso delata que tiene apenas 7 años. Su calvicie revela que lucha contra un cáncer, y su mirada y su vitalidad dejan entrever un espíritu fuerte, alegre y vital. Él es un niño que no tiene miedo y afronta las quimioterapias en el Hospital Español entre juegos, risas y ocurrencias; su cabecita no para, es tan inquieta como su cuerpo.

Mateo hace payasadas con el Sapo Pepe.

En enero lo operaron por un Sarcoma de Ewing en la pierna izquierda, durante seis meses no puede apoyar el pie y tiene que hacer la quimio. Sus días pasan entre juegos de mesa, clases de guitarra, charlas con su familia y la Play Station. “Juego al fútbol con el Atlético, siempre gano y cuando voy perdiendo pongo Stop y vuelvo a empezar. El Atlético no pierde nunca”, justifica su “trampa”.

Mateo en una de sus tantas ocurrencias antes de grabar el video a su ídolo.

Tal vez Mateo se inspiró en esta imagen de Antoine Griezmann.

Al lado de su cama hay un andador con dos rueditas en las patas delanteras. “Ya descubrí cómo hacer para que vaya más rápido”, dice entre risas pícaras. Su mamá, Leticia, agrega que la silla de ruedas se la tuvieron que sacar por que la “hacía hilachas”. “Venía rápido, rápido, rápido y coleteaba“, agrega Mateo orgulloso de su hazaña.

Con tan solo 7 años, le da batalla al cáncer de pie y con la frente en alta, no se doblega, su fortaleza es admirable. “Esto que tengo acá es para sacar la pudri”, cuenta con naturalidad mientras muestra una bomba que drena la herida de la operación.

En esta etapa de su vida, este pequeño que sueña de grande ser jugador de fútbol o de Rugby, se aferra mucho al Atlético Madrid. La camiseta se la saca “solo cuando mi mamá me dice que hay que lavarla, porque claro, hay que lavarla”, sino la tendría hecha carne.

Su pasión por el equipo de fútbol de Madrid nació de la mano de su abuelo en España, es que Mateo nació allá y desde hace unos cinco años vive en Mendoza junto a su mamá, su papá y su hermana de 10 años. “Mi abuelo se ponía un auricular y yo me ponía el otro y escuchábamos los partidos. No me paraba nadie”, recuerda. “Es mi abuelo, mi abuelo, abuelo, abuelo”, resalta con ternura y admiración.

Después de varios intentos, entre risas y con picardía, Mateo se animó a grabarle un mensaje a Griezmann en el que le dice que sueña con conocerlo. Había estado ensayando ponerle tono español, “dale tío” quería decirle, pero se dio cuenta de que si lo grababa en español latino tal vez tendía más impacto “para que se de cuenta que estoy lejos”, dijo a Vía Mendoza. En el mensaje le dice que quiere conocer a todo el plantel pero principalmente a él.

Su mamá contó que donde va, Mateo se hace querer. “Ahí nomás todo el mundo lo conoce, lo quiere, la gente se le acerca”, dijo. Y sí, es de esas personas a las que dan ganas de abrazar, de escuchar, que trasmite alegría, con las que siempre se podría pasar más tiempo. Mateo es luminoso.

Mateo tocó dos canciones en su guitarra eléctrica pero prefirió evitar la filmación.

Amigos de fierro 

En noviembre de 2018 los amigos de Rugby de Mateo se pelaron para demostrar su solidaridad en su batalla contra el cáncer. 

El presidente del Mendoza Rugby Club, Federico Saayavedra, destacó la iniciativa: “Son chicos de 7 años que tomaron espontáneamente la decisión y nos han dado una lección. Son los valores que tiene el rugby que es convivencia”, destacó.






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