Marcelo Monti recorre el mundo tras la muerte de su hermana Aline, porque no trató la enfermedad del SIDA. 


Marcelo Monti dejó desde Brasil en agosto de 2018, su misión, llevar un mensaje a favor de la vida y contra el HIV. Es un fraile de la orden de los Hermanos Capuchinos que decidió dejar el refugio del convento para echarse a andar por el mundo, y pasó por Mendoza.

Marcelo Monti en su cruzada, lleva el nombre de su hermana Aline, quien murió en 2008 como consecuencia de no tratar la enfermedad del SIDA. La padeció en silencio, sin recurrir a médicos y con el temor al estigma social.

“Aline falleció con 28 años y dejó tres niños. No se trató porque no quería sufrir, escuchar cosas… no quería ser vista como inferior ni ser etiquetada. No me lo dijo a mí, a su hermano, por los estereotipos, ‘es religioso qué va a decir’… Una mierda, más allá de todos los títulos soy tu hermano. Tenemos que ver a la gente como personas”, sostiene Marcelo. 

Pese a que sigue estando amparado en la estructura de la Iglesia, la jerga eclesiástico no invade su discurso. Incluso prefiere no hablar de “objetivos” o “metas”, sino de elección de vida. Quizás tiene una visión más global porque, como cuenta, vivió en la pobreza, en un conventillo donde convivía con la diversidad y tenía vecinas trans.

“Estamos tan acostumbrados a vivir de una sola forma, a ser feliz de una sola forma, a partir de patrones”, dijo el hombre que entiende el camino que ha emprendido como “una forma de estar en este mundo”.

“Lo importante es qué aprendo con esta forma de estar. En esta fragilidad del camino me pongo en comunión en sintonía con otros frágiles. Lo que nos hace común no es nuestra razón, es nuestra fragilidad. Queremos amar, ser amados y tenemos miedo del rechazo… a los prejuicios”, sostiene.

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Fuente: Caminho de Aline volta ao mundo a pé pela vida contra a Aids – El Sol






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