Franco Espejo Ochoa, quien fue apresado cuando estaba trabajando en un destacamento de Guaymallén, utilizaba el mismo modus operandi. 


El policía detenido este miércoles, Franco Espejo Ochoa (26) y acusado de robar y abusar de sus víctimas utilizaba el mismo modus operandi. Apelaba a hacerse el “galán” e intentaba seducir a las chicas para luego abordarlas para sustraerle las pertenencias y luego vejarlas. Cómo actuaba, qué lugares usaba para cometer las violaciones y a qué chicas apuntaba como víctimas.

Franco Ojeda, llevaba cuatro años en la fuerza y este miércoles fue capturado por la División de Delitos contra la Integridad Sexual en la Terminal de Ómnibus de Guaymallén.

Su pedido de captura saltó luego de ser denunciado por su ex pareja por violencia de género. Al detenerlo en aquella oportunidad, se tomaron muestras de ADN y luego ese patrón fue comparado con semen hallado en dos chicas que fueron víctimas de robo y posterior abuso. El resultado fue positivo, es decir, fue él quien había abusado de ellas.

El agente esta acusado por “abuso sexual gravemente ultrajante y robo agravado, otros tres por “abuso sexual en tentativa y robo agravado” y una quinta causa por “privación ilegítima de la libertad y robo agravado”.

“Los ataques los hacía al voleo pero elegía bien a las víctimas. Tenía un patrón en las jóvenes que se repetía, típico del comportamiento de un abusador serial”, detallaron. Las chicas, de las cuales no aportaron sus edades para no entorpecer la investigación, eran jóvenes y eran atacadas cuando estaban en soledad.

Y, en todos los casos, el policía buscaba zonas rurales, despobladas, donde no habían cámaras de vigilancia ni testigos que lo pudieran identificar. En algunos casos actuaba vestido con el uniforme, situación que colaboró a señalarlo después como autor de los robos y vejámenes. 




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