"Nos dimos un abrazo sincero, de la vida", dijo el ex soldado. Ella le salvó la vida y hacía 36 años que no se veían. 


El primer herido de la guerra de Malvinas tras tomar la casa del gobernador inglés en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982, se reencontró este con la enfermera que lo salvó en el hospital naval Puerto Belgrano, en la ciudad de Bahía Blanca, luego de 36 años del conflicto bélico.

“En ese momento era yo el único herido, pero después cayó otro compañero y luego otro y entre todos se formó un lazo de amistad que, a pesar de los tiempos y las distancias, cada vez que me encuentro con un enfermo naval es el mismo sentimiento de hermanos de la vida”, reflexionó el ex soldado Ernesto Ismael Urbina, quien combatió a la edad de 36 años.

“Hay cosas que se tienen que vivir para saber cómo son, hoy nos dimos un abrazo sincero, de la vida”, dijo el ex soldado durante el encuentro con Marisa Alejandra Peiró, realizado en la municipalidad de General Alvear, al sur de Mendoza, lugar de residencia de la enfermera que le curó las heridas.

El reencuentro entre Ernesto Urbina y Marisa Peiró.

“Yo estuve en la sala de quemados, y fue duro, veíamos de todo. Hoy me siento una enfermera muy preparada, aprendimos a hacer todo lo que podíamos para salvar vidas”, dijo emocionada la mujer.

Y añadió: “Día tras día llegaban al hospital cientos de jóvenes soldados con diferentes heridas, y si bien muchas veces pensé en dejar y volver a General Alvear, mi compromiso fue más fuerte”.

“Hoy lo tengo a él, que fue el primero que llegó a mis manos, voy a disfrutar este rato que esté con él” dijo Marisa muy emocionada, luego de recibir una bandera de Malvinas con la provincia de Mendoza por parte de Urbina.

El reencuentro entre Ernesto Urbina y Marisa Peiró.

Cuando la guerra de Malvinas estalló Marisa cursaba el primer año de la carrera de enfermería en la Marina. Su vocación era la medicina y sobre todo ayudar a quienes lo necesitaban, por eso no dudó cuando la convocaron a servir a la Argentina durante el conflicto armado.

Urbina relató que aquellos días en el hospital “más que una atención hospitalaria era estar en una familia, la familia del hospital“, dado que las enfermeras “eran como hermanas que amalgamaban los sentimientos para que nosotros estemos bien”.


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