MPSA dejó un pasivo impago de unos U$S1.000 millones, que busca renegociar con quita y refinanciación.


El empresario mendocino preocupado por las jóvenes pobres que se embarazan para conseguir planes sociales aún no consigue los acuerdos suficientes para sacar del default que tiene postrada a IMPSA (Industrias Metalúrgicas Pescarmona), la histórica nave insignia de la metalúrgica provincial.

Tras la cesación de pagos que Enrique Menotti Pescarmona y su empresa IMPSA declararon por unos U$S1.000 millones a fines de 2014, el empresario que está inquieto por los planes sociales de las embarazadas de bajos recursos, cursa los últimos meses fundamentales, en los que intenta alcanzar el mínimo de acuerdos con acreedores que le exige la Justicia mendocina para legitimarle la reestructuración de la deuda y evitar una implosión que arraste a la compañía a la quiebra.

La eclosión de IMPSA en 2014 llegó arrastrada por los negocios que tenía en Brasil y Venezuela, donde la mora de esos países para pagarle las obras que había hecho fue una herida mortal.




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