Mónica (51) fue golpeada con un elemento contundente con clavos, mientras que el Lautaro (6) fue asfixiado con una soga o un pullover.


En las últimas horas se conocieron escabrosos destalles que se desprenden de un adelanto de la necropsia a las tres víctimas fatales del ahora denominado “triple crimen de Guaymallén”: Mayra Soledad Bueno (25), Mónica Outeda (51) y Lautaro Vega (6), ocurrido en la madrugada del martes, seguida del suicidio del autor de los asesinatos. José Molina (39).  Claudia Ríos, fiscal de la causa, contó en Radio La Red: “La persona que mayor cantidad de lesiones tiene es la señora Mónica, la abuela. Tiene golpes muy fuertes en la cabeza. Lo que se produjo fue la fractura de cráneo, ya que hay golpes muy fuertes en la parte parietal y oxipital”. 

La fiscal también adelantó: “Lo que me informa el forense es que ha sido utilizado un elemento muy pesado y con punta. Como una madera pesada con punta de clavos, por ejemplo. Porque tiene golpes y cortes. Mónica también tiene fractura en el brazo derecho”.

El menor también tiene lesiones en su cabeza y una marca en el cuello, como que con algún elemento, ya sea una soga o un pullover, lo ha estrangulado”, agregó. 

Para Ríos, “las personas estaban muy débiles antes de la inhalación, aunque la causa de muerte se va a saber con los estudios”.

Sin embargo, según la fiscal, “en el caso de la abuela, ya estaría confirmado que por los golpes se habría producido la muerte”.

“Los forenses están investigando los horarios de la muerte, pero no se podrá determinar qué víctima fue primera, debido a la sucesión de los golpes. El horario aproximado de fallecimiento fue a las tres de la mañana”, agregó. 

Con respecto a cómo sigue la causa y la situación penal de Molina, Ríos expresó: “La acción penal del imputado se extingue por el fallecimiento del mismo. Además, por ahora no consta la participación de otra persona”.

Ríos volvió a detallar los pasos próximos al homicidio, y aseguró que Molina, “antes de irse, se llevó varios elementos de la casa y los teléfonos de las víctimas. El contacto luego fue con su ex pareja, a quien le manifiesta en su trabajo que había hecho esto, y que se iba a quitar la vida. Cuando se retiró siguió enviándole Whatsapp. Ya tenemos los textos y los audios”.





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