Los históricos reclamos de deudas de fondos por la Coparticipación Federal, también tienen su correlato en el plano de las obras.


Durante los últimos dos meses, San Luis volvió a pedir, una vez más, para que arranquen 77 proyectos que el gobierno central se comprometió a realizar en territorio sanluiseño. Como viene siendo la costumbre, los pedidos aún no obtuvieron respuesta.

Las notas fueron enviadas a distintos despachos de la Casa Rosada, como el del ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren; el de su par del Interior, Obras Públicas, y Vivienda, Rogelio Frigerio; el del subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Ivan Kerr; el del subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartua.

En todas dejan explícitos toda la documentación presentada y las distintas instancias en las que San Luis cumplió con lo solicitado por Nación para que las obras se lleven a cabo.

Felipe Tomasevich afirmó que Nación está haciendo algunas obras, pero son de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, y en otros casos las hacen en los “municipios amigos”. “No puede ser que hagan obras en los lugares donde comparten la bandera política. Acá el Gobierno de San Luis hizo obras en todos los municipios de la provincia, sin importar la ideología. Ellos que anunciaron ser la nueva política, hicieron obras solamente en el municipio que tiene su misma bandera”.

En el sitio web www.argentina.gob.ar/interior/listadodeobras aparecen las obras que Nación afirma estar haciendo en la provincia. Todas son en La Punta y en San Luis capital.

La mayoría de los proyectos deben ser gestionados por Nación. El Dique de Quines, quizá una de las obras más emblemáticas que reclama San Luis, ya cuenta con 17 gestiones distintas, 13 de los cuales se hicieron en la actual administración de Alberto Rodríguez Saá, que incluyen hasta reenvíos de documentación.

“Tuvimos que ir personalmente a llevar la información porque la habían extraviado”, aseguró Felipe Tomasevich, ministro de Obras Públicas. No duda que quieren generar un efecto desgaste, pero rápidamente se autocontesta tajante: “Vamos a seguir reclamando, no vamos a abandonar”.






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