En el debate sobre el crimen en Papagayos declararon sus familiares y confirmaron la tormentosa relación que existía.


“Ella es el diablo en persona”, fue una de las frases que Elías Soto (19) le dijo a la madre de su hijo días antes de ser asesinado de 37 puñaladas y dos disparos. Se refería a Anabel Zubieta, su novia desde hacía unos meses y principal sospechosa del homicidio ocurrido en enero del 2015.

El juicio que intenta esclarecer el hecho comenzó este martes en la Quinta Cámara del Crimen y en el banquillo de los acusados están sentados Zubieta (23) y Daniel Oscar Morinigo Rojas (21).

El cuerpo de Elías Soto fue encontrado en un descampado de Papagayos el 23 de enero. Su familia lo buscaba desde el 20 cuando salió de su casa de Dorrego a bordo de su camioneta Toyota Hilux y no regresó. Su cuerpo tenía 37 puñaladas y heridas de arma de fuego.

El hallazgo se produjo gracias a la declaración Zubieta, quien más tarde se convertiría en la principal sospechosa.

Los allegados a Soto fueron los primeros en declarar y si bien no dieron datos sobre el crimen remarcaron que el joven habia sido amenazado días antes de su muerte y que el motivo sería el dinero.

“Escuché que Morinigo con un amigo se pararon en una moto y con un arma le dijeron a mi hijo: ‘Te vamos a dejar que vivas un día más’”, declaró Elías el padre de la víctima.




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