Fue en el 2009 y la víctima, de 19 años, no puede dar de mamar. También condenaron a la clínica.


En medio del estupor que ha generalizado el caso del médico Carlos Gustavo Arzuza, detenido por la muerte de Beatriz Gattari tras una intervención estética, la Justicia civil dictó un fallo donde condenó a otro cirujano plástico y a una clínica a indemnizar con más de medio millón de pesos a una paciente por un caso de mala praxis.

La operación se llevó a cabo en la clínica San Jorge, ubicada en calle Ituzaingó de Ciudad, el 27 de noviembre de 2009.

Una joven de 19 años –se reserva su identidad- decidió realizarse un implante de mamas con el doctor Luis Salvo. Según relató en la denuncia civil, la madre de la joven pagó de contado los 9 mil pesos que costaba pero nunca le entregaron un recibo.

Los resultados de la intervención estuvieron lejos de lo que se había imaginado la muchacha. Peritos médicos comprobaron que tiene grandes cicatrices, asimetría entre sus senos y encapsulamiento de una de las prótesis, lo cual conforman secuelas parciales y permanentes, a menos que vuelva a ser operada.

Tras iniciar el litigio civil, el médico Salvo contestó que la joven nunca abonó la cirugía ya que había sido recomendada por el anestesista del grupo. También explicó que las prótesis se probaron, se explicaron los riesgos que corrían y se le hizo firmar un consentimiento. Entre sus argumentos detalló que la paciente fue dos veces a las curaciones postoperatorias y no volvió a acudir. Por último, esgrimió que la cicatriz anormal es producto de su propio organismo.




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