El General Mario Menéndez firma el cese de fuego ante el comandante británico, General Jeremy Moore. El documento está en exhibición en el Museo Imperial de la Guerra en Londres
El gobierno de facto emitió el comunicado 165 del Estado Mayor Conjunto -que se realizaron durante toda la guerra- para anunciar: “Se labró un acto en la cual se establece las condiciones de cese el fuego y el retiro de tropas”. Nunca hablaron de rendición.
El Informe Rattenbach destacó la actuación profesional del Batallón de Infantería de Marina 5, los pilotos de la Fuerza Área, la artillería y la aviación del Ejército. Los ingleses -y en especial el general Julian Thompson- sintetizaron el valor de nuestros soldados: “No fue un pic nic”
El final llegó el 14 de junio a las nueve de la noche. Los soldados combatieron hasta el minuto final entre bombardeos constantes de la flota británica.
Tres Royal Marines toman prisionero a un soldado argentino. Le cubren los ojos por seguridad durante el avance británico hacia Puerto Argentino (AP).
Los británicos se prepararon para el último asalto y desalojaron las posiciones de los argentinos sobrevivientes del RI 7 en la zona del Wireless Ridge y Camber; al Este de Puerto Argentino y en el aeropuerto varias unidades estaban inmovilizadas y no participaron en la batalla.
Jeremy Moore, con el documento del cese. A los argentinos se les concedió: retener su bandera, las unidades quedaban bajo control de sus oficiales, una ceremonia de rendición privada, la “devolución” de los 11.313 prisioneros de guerra.
Un prisionero argentino detrás de un alambre de púas. Los ingleses confiscaron casi 11 mil armas y más de 4 millones de municiones. (Photo by Martin Cleaver/Pool/Getty Images).
En la noche del 11 al 12 de junio, los británicos quebraron la primera línea de las defensas argentinas. (Photo by Hulton Archive/Getty Images).
Más allá de la derrota hubo muchos oficiales, suboficiales y soldados que dieron muestra de extraordinario valor y liderazgo en condiciones extremas.
Caídos argentinos: 194 de Ejército (16 oficiales, 35 suboficiales, 143 soldados); 377 de la Armada (323 del Belgrano, 8 del Sobral, 1 del Santa Fe, 1 del Guerrico, 5 del Isla de los Estados, 34 de Infantería, 1 del Apostadero Naval Malvinas y 4 pilotos); 55 de Fuerza Aérea (41 aviadores); 7 de Gendarmería; 2 de Prefectura; 16 agentes civiles.
Los combates finales del 11 al 14 de junio fueron los más sangrientos y cruentos de la guerra. Foto by (Malvinense.com.ar)
En los últimos días de la guerra recrudecieron los bombardeos de ablande, sobre todo en los montes Longdon, Dos Hermanas y Harriet.
Grupos de los 40 y 45 Comandos de los Royal Marines marchan hacia Puerto Argentino El Marine Peter Robinson lleva la bandera inglesa como símbolo de victoria (Imperial War Museums).
Soldados del ejército británico izan la bandera de su país tras la firma de los acuerdos de alto el fuego, entre los generales Jeremy Moore y el gobernador militar de las islas, Mario Benjamín Menéndez.
Los prisioneros fueron llevados a Puerto Argentino. Permanecieron unos días más en las islas y fueron embarcados en el buque inglés Canberra, que el 19 de junio arribó a Puerto Madryn con 4.167 combatientes.
Heridos británicos luego de la avanzada final hacia Puerto Argentino. Los ingleses sufrieron 255 bajas durante el conflicto armado de 1982.
El final de Malvinas precipitó el fin de la dictadura y de la Junta Militar que gobernaba el país: el General Leopoldo Fortunato Galtieri, el Almirante Jorge Isaac Anaya y el Brigadier Basilio Lami Dozo.
Bajo los obuses, riadas de soldados confluyeron sobre Puerto Argentino, con la idea de que los ingleses no bombardearían la población civil de la capital de las islas.
En los días finales muchos soldados, aislados o en grupos, armados y desarmados, confluían en Puerto Argentino. Estaban separados de sus unidades y abatidos luego de enfrentar tremendos combates.
La batalla por Puerto Argentino dejó a más de 200 soldados argentinos y británicos muertos.
Los principales combates se desarrollaron siempre con gran superioridad numérica y material británica. Asimismo, muchos de los soldados argentinos no estaban, a mediados de junio, en condiciones de combatir.
Exhaustos, muchos combatientes argentinos llevaban sesenta días en las mismas posiciones, en un clima extremo y bajo fuego desde el 1° de mayo.
Prisioneros de guerra argentinos realizaron durante su detención trabajos peligrosos prohibidos por la Convención de Ginebra, como transportar municiones.
Prisioneros marchan hacia Puerto Argentino. El avance británico desde el Oeste obligó a los argentinos a reorientar sus defensas, construidas bajo la expectativa de un ataque desde el Norte.