La preocupación por el contenido de arsénico en el suministro hídrico se reactivó en Argentina luego de un informe del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) que advierte niveles superiores a los límites seguros. En Córdoba, se concentran especialmente en aguas subterráneas al sur de Córdoba.
En este sentido, Exequiel Di Tofino, quien ha analizado la situación, subrayó que la población del sur cordobés consume agua arseniosa desde hace tiempo y que las autoridades conocen esta situación. Asimismo, aclaró que la problemática no atañe a la ciudad de Córdoba, dado que su abastecimiento proviene de fuentes superficiales como los embalses San Roque y Los Molinos. El desafío persiste en zonas que dependen de pozos, perforaciones o redes con controles insuficientes.
Córdoba: ¿Se puede filtrar arsénico en casa?
Frente a esta realidad, muchos ciudadanos recurren a sistemas de purificación hogareños. Di Tofino adviertió que, si bien estos dispositivos pueden servir, representan una opción muy costosa y poco sustentable. Además, un resaltó que un ciudadano que paga sus servicios no debería verse obligado a adquirir sistemas de filtración adicionales para acceder a agua segura.
El especialista explicó que muchos filtros disponibles en el mercado resultan ser inespecíficos, lo que significa que no logran retener ni la variedad ni la cantidad de contaminantes que corresponde. Para que estos sistemas logren la eficacia necesaria, deben someterse a un mantenimiento riguroso y sistemático, lo cual incrementa aún más los gastos para el consumidor.
Respecto a las tecnologías que realmente funcionan para reducir el arsénico, Di Tofino identificó dos métodos como los más efectivos: la aplicación de resina o la ósmosis inversa. Estos dos procesos son los indicados para la retención del arsénico y otros metales pesados. Sin embargo, la implementación de estos intercambiadores iónicos o sistemas de ósmosis a nivel domiciliario es muy costosa, un privilegio económico al que pocos pueden acceder. Por ello, el especialista enfatizó que el tratamiento de arsénico debe ser masivo, regulado y asumido por una planta potabilizadora.
La importancia de asegurar la calidad del agua reside en las consecuencias sanitarias. El arsénico es un veneno que, aunque puede manifestarse en casos de intoxicación aguda con efectos gástricos o alérgicos, su mayor peligro reside en la exposición crónica. La ingesta sostenida puede generar problemas gástricos, hepáticos y renales crónicos. Dado que la sintomatología grave aparece por acumulación, cuando los efectos se manifiestan, puede resultar ya un poco tarde. Por ello, resulta vital conocer las condiciones del agua previo al consumo para aplicar el tratamiento pertinente.



































