Una multitud le dio un marco imponente al Kempes. Pero el estadio no se colmó.


Talleres juega en su noche soñada. Después de 17 años vuelve a participar en Copa Libertadores, nada menos que ante el San Pablo, y sus hinchas le dieron un marco imponente al Kempes.

El recibimiento al equipo capitaneado por Pablo Guiñazú, prometía ser inolvidable. Con todo teñido de Albiazul, al reflejo de los fuegos artificiales. 

Más de 40 mil hinchas poblaron las tribunas, pero el estadio lejos estuvo de colmar su capacidad. 






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