Los hinchas de la T vivieron, desde temprano, el regreso a la Copa Libertadores con el partido ante el San Pablo, en el Kempes


Desde bien temprano, inclusive antes de que se abran las puertas del estadio Kempes, los hinchas de Talleres se fueron acercando. Las trabas del tránsito no fueron tales por las ganas de llegar cuanto antes a esa fiesta tan esperada. La T volvìa a jugar la Copa Libertadores y en frente estaba el San Pablo.

El humo de algunos asados a la vera del río Suquía todavía se veía. Las familias enteras que llegaban de diversos puntos de la provincia y del país para participar de esa jornada histórica le empezaron a poner algo de color al atardecer de Córdoba.

El horario del partido, previsto para las 20.30, hizo que mucha gente llegara sobre la hora. El tráfico, mientras corrían los minutos, se hacía cada vez más intenso y cada vez era mayor la ansiedad.

Adentro de estadio, los que ya se habían ganado un lugar, empezaron a calentar las gargantas. Recordando, sobre todo, que en las buenas estàn como también estuvieron en las malas. Es que, los fanas albiazules, no se olvidarán de que, hace menos de cinco años, jugaban el Federal A y, a pesar de esos años amargos, ahora tienen esa recompensa. Jugar Copa Libertadores ante un rival de fuste como el San Pablo.

Y, también en la previa, los hinchas ovacionaron a Guido Herrera cuando salió a precalentar junto a Mauricio Caranta y también al equipo que pisó el césped con todas las ganas de salir a jugar.

También hubo tiempo para acordarse de Belgrano, que pelea la permanencia en Primera y eso, para el hincha es un condimento más.

Y así, el numeroso pùblico albiazul, vivió la previa de un momento histórico para el club en su regreso a la Copa Libertadores.

Foto gentileza de @lucassuarezCBA






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