Está liderada por el ex subcomisario de Villa Allende Ariel Barrionuevo. A fines de 2016 entró en una casa de barrio Cofico donde había autoridades provinciales y nacionales. 


Este lunes, en la Cámara Segunda del Crimen, comenzó el juicio contra la banda acusada de invadir, el 24 de diciembre de 2016, una casa de barrio Cofico donde brindaban políticos, jueces, abogados, funcionarios, empresarios, exministros y otras personalidades de la clase alta cordobesa.

El robo fue un escándalo por el “nivel” de las víctimas y especialmente porque minutos después se detuvo a cinco sospechosos del golpe comando, y entre ellos se encontraba el subcomisario Víctor Ariel Barrionuevo (37, foto), a cargo de las investigaciones en Villa Allende.

“Otra vez el culiado ese”, se escuchó en la frecuencia policial cuando los uniformados los detuvieron, y uno de ellos hizo referencia a que Barrionuevo era parte de la banda.

La gravedad del asunto fue tal que el gobernador Juan Schiaretti echó al director de Investigaciones Criminales, Calixto Luna, y apartó a los jefes de Investigación de Zona Noroeste y de Zona Norte, de los cuales dependía la Brigada de Investigación civil de Villa Allende que lideraba Barrionuevo.

La banda llegó a la casa de la abogada María Teresa Panetta con un “dato” de que ahí se guardaba una importante cantidad de plata. Pero la información al parecer no era certera, y entonces robaron los celulares, joyas, alhajas, billeteras, relojes y cosas del estilo que tenían los 40 invitados a la cena de Nochebuena.

En el living se encontraban entre otros Olga Riutort, Sebastián López Peña (miembro del Tribunal Superior de Justicia), el juez federal Luis Rueda, el ex fiscal general Darío Vezzaro, los abogados Carlos Hairabedian y José Cafferata Nores, el ex secretario de Transporte Juan Carlos Díaz Cardeilhac y el poderoso empresario y ex gerente de Kolektor Hermann Karsten. Todos terminaron el brindis en el suelo, boca abajo, con un arma cerca de la cabeza.

Los sospechosos cayeron poco después en la Bajada Alvear. Les incautaron cinco handies para captar la frecuencia interna de las patrullas, un equipo portátil policial, discos de corte, amoladoras, sogas, guantes, cuellos polares, pasamontañas, una pinza corta pernos, barretas, celulares y un revólver calibre 38.

“Violación de domicilio” y “robo calificado por el uso de arma de fuego” es la acusación que enfrentan los juzgados. 





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