Su contrato termina en junio, y el entrenador dio indicios de cambiar de aire. También se mostró dolido por el arbitraje de Beligoy: "Es más fácil cobrar para Boca que para Talleres".


El director técnico de Talleres, Frank Darío Kudelka, dio indicios de que en junio próximo es muy posible que abandone la conducción del equipo de barrio Jardín.

“Es un ciclo grande en Talleres, muy lindo y fructífero, aunque de pronto puede ser que el ciclo se pueda llegar a terminar”, sostuvo el DT, de 56 años, quien desde el 2014 está al frente de Talleres, donde lograron el ascenso del Federal A a la Primera B Nacional y de esa categoría a la máxima, y actualmente se encuentra tercero con 41 puntos, a nueve del puntero de la Superliga, Boca Juniors.

El cordobés es uno de los directores técnicos actuales que más perdura en una institución, junto con Marcelo Gallardo, con cuatro años en River, en lo que es la máxima categoría, y Pablo Vicó que lleva nueve años en Brown de Adrogué, entre Primera B Metropolitana y la B Nacional.

“Adoro a la gente de Talleres. Pero mi contrato se termina; no depende de que clasifiquemos o no a la Libertadores. No es mi forma esa”, aseveró Kudelka, en La Oral Deportiva por Radio Rivadavia. Agregó que conversará “con los dirigentes en su momento, pero ya es un ciclo muy largo“.

Dolido por Beligoy. Kudelka sostuvo que “el poder cohibe a quienes tienen que impartir justicia”, aún dolido por el arbitraje de Federico Beligoy en la derrota de su equipo ante Boca (2-1) en la Bombonera por la fecha 21 de la Superliga de Primera División de fútbol.

“Había una oportunidad de impartir una justicia equitativa”, estimó el entrenador, quien aclaró: “No responsabilizo al árbitro del partido pero sí veo que es una muestra más que sucumbe ante el poder y no se tienen las agallas necesarias para que haya un cauce normal”.

“Yo no tengo los avales para decir que hubo un arbitraje tendencioso, pero es más fácil cobrar para Boca que para Talleres, aunque no por mala intención”, declaró Kudelka.

“Sí creo que ante tanta magnitud como es jugar en la Bombonera y donde los poderes en Argentina son hinchas de Boca o pertenecen a Boca, se le hace muy difícil al juez de turno tener ecuanimidad en las decisiones”, fustigó.

“Por ello el poder irremediablemente cohibe a quienes tienen que impartir justicia”, opinó, y prosiguió: “Es más que evidente que hay un poder que sin tocar ningún botón ni hablar una palabra cohibe, desprotege y coacciona“.

“El partido lo ganamos o perdemos nosotros, pero a veces se ponen en juego otros factores, que dentro de la cancha dan impotencia”, refirió el también ex entrenador de Unión de Santa Fe e Instituto.


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