El arquero de Belgrano anunció que este domingo jugará  su último partido en Primera. Y el club de sus inicios quiere tenerlo en sus filas.


Cuando Juan Carlos Olave anunció el sábado pasado que dejará de ser jugador de Belgrano a partir del próximo fin de semana, los dirigentes e hinchas de Las Palmas, club de la tercera división del fútbol argentino, comenzaron a mirarse uno con otros y una sola pregunta quedó flotando en el aire: ¿Viene?

El arquero hizo público en reiteradas ocasiones que uno de sus deseos es jugar otra vez con la camiseta azul que aprendió a querer desde chico y que, en sus inicios, ya defendió como jugador. Los dirigentes del club del Viejo Camino a La Calera, con los que Juanca colabora en forma permanente, no son ajenos a esa pretensión.

“Ojalá podamos hacer que un amigo de toda la vida pueda retirarse con nuestra remera, vamos a hacer lo imposible para que Juanca se ponga la azul aunque sea un tiempito”, se entusiasma el vicepresidente Leandro Chiatti, pero rápidamente pone un freno: “No sé si va a jugar o no, eso depende de varias cosas, pero nos gustaría mucho”.

Cada vez que su agenda se lo permite, el Uno se hace una escapada al club para aportar su granito de arena. Para lo que sea: desde dar una mano en el armado de una peña hasta alentar a la disciplina que esté compitiendo en ese momento.

Juanca siempre manifestó su amor por el club de su barrio.

Así lo marca Gastón Chiatti, histórico arquero y referente ineludible del equipo: “Él nunca se olvidó del club, está todo el día acá. Siempre viene a vernos”.

El DT del equipo, Darío Cavallo, lo ratifica: “El está todos los días, alentando al básquet, al voley. Vive acá”.

“Gastón se va a tener que esmerar, ja” Aunque se sabe que el buzo azul con el 1 en la espalda ya está reservado para Juanca, por si acaso regresa, ese 1 hoy lo lleva Gastón Chiatti. “Juan Carlos es un amigo, vos me preguntás quién es él y te digo que es un ídolo, el modelo que tengo”, dice con mucho respeto.

“Las Palmas es su casa. Somos sus amigos de toda la vida, nos hemos criado en cada cuadra acá del barrio desde los siete, ocho años”, cuenta Leandro.

“Yo me acuerdo cuando él jugaba acá, era muy chico pero tengo la imagen de ese loco atajando con pelo largo. El sueño de todo hincha es verlo con la remera azul”, agrega Gastón.

Todo un barrio lo aguarda expectante. Por las dudas, ya tienen los brazos abiertos.


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