Así lo determinaron los peritos de la División de Antropología Forense a través del análisis de las piezas dentarias halladas. 


Los restos óseos encontrados hace 13 días en un campo de la localidad cordobesa de Inriville pertenecen a Mariela Bortot, quien estaba desaparecida desde enero de 2014, cuando fue vista por última vez junto a un policía retirado, acusado de haberla privado de su libertad, informaron este jueves fuentes judiciales.

Así lo determinaron los peritos de la División de Antropología Forense de la Justicia de Córdoba a través del análisis de las piezas dentarias halladas en dicha localidad, ubicada unos 308 kilómetros al sudeste de la capital provincial, que coincidió con la ficha odontológica de Bortot (40).

Fuentes judiciales informaron a Télam que los forenses también estudiaron los restos de una prótesis correspondiente al hombro derecho, algo que se le había colocado a Bortot antes de su desaparición.

En su informe elevado a la Fiscalía General de Córdoba, los peritos precisaron que no se observaron lesiones óseas que permitiesen determinar la causa de su muerte.

Por esa razón, los expertos volverán a reunirse el martes próximo para redactar los resultados finales a los que arribó el equipo médico legista a cargo de Anahí Ginarte, titular de la División Antropología Forense.

Los restos óseos analizados fueron hallados el 18 del mes pasado en un campo situado entre las localidades de Monte Buey e Inriville, adonde personal policial se dirigió tras recibir un dato de un jornalero identificado como Juan Ramón Rodríguez (38), quien cumple una condena por un caso de abuso sexual con acceso carnal en la cárcel de Villa María.

De acuerdo a los voceros, Rodríguez contó a los detectives de la División Investigaciones Operativas (DIO) de la Policía Judicial que él había visto a Bortot el día de la desaparición junto al sargento retirado Jorge Orellano (58).

El jornalero relató que él posteriormente se acercó hasta el lugar por donde habían pasado juntos la mujer y el ex policía, observó tierra removida, la movió un poco y alcanzó a ver algo parecido a una mano humana, dijeron los informantes.

Ante esta declaración, los policías de la DIO se trasladaron hasta el mencionado campo para que Rodríguez señalara el sitio exacto al que hacía referencia y así hallaron los restos de Bortot.

La víctima desapareció el 24 de enero de 2014 cuando salió de su casa en Inriville para dar uno de sus habituales caminatas por las afueras de la pequeña localidad de unos cuatro mil habitantes y nunca regresó.

Brenda y Jésica, la hijas de las mujer, al advertir la ausencia llamaron al teléfono celular de su madre pero éste dio apagado y nunca más volvió a encenderse.

Las hijas contaron que su madre tenía un buen aspecto físico y les había dicho que sólo salía a caminar y que la esperaran a que volviera porque tenían que ayudarla a peinar ya que a ella le costaba debido a la cabretilla que utilizaba en su brazo derecho a raíz de una cirugía en la que se le había implantado una prótesis en uno de sus hombros. Durante la investigación se descartaron las hipótesis del homicidio en ocasión de robo y de la partida voluntaria, y los pesquisas se centraron en la posibilidad de que la mujer había sido asesinada durante un ataque sexual cometido mientras realizaba su caminata por la zona.

A fines de enero de 2014, personal policial que realizaba los rastrillajes de búsqueda hallaron en la rama de un árbol a orillas del río Carcarañá una de las ojotas color fucsia que llevaba puestas la víctima al momento de desaparecer.

Luego, el 6 de febrero de ese mismo año, el ex sargento Orellano fue detenido por la Fiscalía de Corral de Bustos que lo acusó de la ?privación ilegal de la libertad? de Bortot, aunque poco después, el imputado fue excarcelado bajo fianza.

El policía retirado, que cuando se produjo el hecho trabajaba como jefe de seguridad de una estancia del intendente de Inriville, Marcos Rodrigué, siempre se declaró inocente aunque admitió que conocía a la víctima.

Por su parte, Borto nació y se crió en Inriville, donde formó pareja con Iván Fontana con quien tuvo sus dos hijas Brenda y Jésica, aunque finalmente se separaron en buenos términos.




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