Es comerciante de Villa Icho Cruz y sufrió 18 robos en 32 meses. Perdóneme, de esto vivo yo, le dijo el delincuente antes de huir. 


Desesperante es la situación que una mujer vecina de Villa Icho Cruz vive luego de haber sido robada brutalmente por decimoctava vez consecutiva. Y que en esta oportunidad, los malvivientes no solo la asaltaron destruyendo lo que encontraban al paso, sino que la amenazaron con un arma de fuego, la ataron, la amordazaron y la golpearon ferozmente.

“Perdóneme, de esto vivo yo, fui mandado” es lo que uno de los malvivientes se atrevió a decir luego de haberla sometido a un momento interminable de terror.

De acuerdo a detalles aportados por La Voz, la víctima es Claudia Peralta, una comerciante de la pequeña localidad aledaña a Villa Carlos Paz “que resultó gravemente herida a raíz de la golpiza que recibió por parte de un grupo de delincuentes”.

El hecho ocurrió en horas de la madrugada cuando malvivientes ingresaron a su vivienda amenazándola con un arma de fuego y que luego de encandilarla, la ataron de las extremidades, la amordazaron y no conformes con eso, le propinaron una serie de golpes en diferentes partes del cuerpo.

Acorde a los datos proporcionados por la misma víctima, es el robo número 18 en 32 meses y lamenta la ausencia del Estado frente a su situación.

Además, “la mujer indicó que los robos se iniciaron cuando murió su esposo, quien era policía retirado y se agravaron en los últimos meses”, destaca La Voz.

Y si bien destacó el apoyo del intendente de la localidad, la mujer mantiene cierta duda tras su participación en la gestión política actual en los comicios del 14 de abril, en las cuales las autoridades vigentes perdieron pero que tal vez, sumado a ciertos trascendidos, ha terminado siendo blanco fácil de una seguidillas de delitos en contra de su persona y su vivienda.

Lo más insólito y terrible del caso, es que aún se desconocen los autores de cada uno de los robos sufridos. Y que si bien es materia de investigación, no logran dar con el paradero de los delincuentes y no le otorgan una solución efectiva e inmediata a la damnificada, víctima del despojo de sus propios bienes, de los daños físicos y psicológicos consecuencia de los delitos sufridos en su contra.





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