Según el INDEC, la inflación de febrero fue del 3,8%, que junto al registro de enero acumula una inflación de 6,8% en 2019.


El noreste y el noroeste de la Argentina, las regiones más pobres del país, fueron en febrero las más castigadas por la inflación, con alzas de precios promedio del 4,5% mensual, dato que se desprende cuando se observan las subas de algunos alimentos de consumo masivo.

El Frente Renovador elaboró su tradicional IPC Congreso en el que señala cómo aumentaron algunos de los alimentos más consumidos por los argentinos, que en algunos casos subieron por una cuestión estacional y en otros por la inercia misma de la inflación.

El indicador muestra que la lechuga aumentó 42,2% en febrero; el tomate redondo, 31,1%; el cuadril, 23,8%; la nalga, 22,7%; la paleta, 22%; el asado, 19,8%; la carne picada común, 18,7%; el queso sardo, 15,3%; el filet de merluza fresco 14,6%; y el queso cremoso, 13,9%.

Ayer, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, reconoció que la suba de la carne fue uno de los tres pilares fundamentales en febrero para el recalentamiento de la inflación, lo que empujó incluso a endurecer más la política monetaria.

El informe analizó el número inflacionario publicado por el INDEC para el mes de febrero (3,8%), que junto al registro de enero acumula una inflación de 6,8%, más alta que en el primer bimestre del 2018.

Durante febrero los precios registraron una suba de 3,8%, lo que no muestra indicios claros de desaceleración, dice el informe liderado por el diputado Marco Lavagna, hijo el eventual candidato presidencial Roberto Lavagna.

Hubo regiones dentro del país con subas que superaron ampliamente ese valor promedio, como fue el caso del Noreste (4,5%) y el Noroeste (4,2%).

Si se considera el número del primer bimestre, la inflación anualizada es de 50,3%, superando los 48% del 2018, el registro más alto de los últimos 27 años. Asimismo, en el promedio inflacionario para los últimos seis meses es de 4%, según el IPC Congreso.

La alta inflación de febrero se debió principalmente a las fuertes subas de precios en transporte, tarifas, medicina prepaga y alimentos, volviendo a registros similares a los posteriores a la corrida cambiar del dólar a mediados del año pasado.

“En tres años de gestión Cambiemos, la inflación alcanzó el 182%, afectando sobre todo a las clases sociales más humildes y, entre ellos, a los jubilados, que en 2018 perdieron un 13% de su poder de compra”, dice el informe.






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