La actriz habló sobre el video de Fardín: "Cuando lo vi le creí porque si no fuera cierto esta chica merecería ganar el Oscar", dijo.


“Cansada pero feliz”. Así se podría resumir el momento actual de Graciela Borges luego de filmar dos películas con dos grandes directores como Pablo Trapero y Juan José Campanella. Pero lejos de tomarse un descanso, ahora está haciendo ‘Entre nosotros’ en AcercArte. En conversación con este diario, la artista dijo que está disfrutando mucho de la obra.

Se trata de un encuentro con el público en el que ella comparte anécdotas y momentos de su vida, relatos que son acompañados con fotos, videos y canciones en vivo de Adriana Barcia, “una mujer que canta maravillosamente bien”.

Borges acaba de terminar de filmar “El cuento de las comadrejas”, una película dirigida por Campanella que estrena en mayo. Se trata de una adaptación del clásico “Los muchachos de antes no usaban arsénico”. Allí, Borges compartió set con otros grandes como Luis Brandoni, Oscar Martínez y Marcos Mundstock. Una película que, admitió, fue “difícil”.

Graciela Borges

¿Cómo fue trabajar en “El cuento…”?

Bien, estimulante, Campanella es muy amoroso. Y la película que filmé antes, “La quietud” [de Trapero], fue también muy fuerte. Pero fueron dos grandes filmes y a su manera, cada una con lo suyo, me dejaron muy contenta de hacerlas.

¿Tiene alguna favorita para los Oscar?

Me he perdido bastante de este año por tanto trabajar. Dicen que “Roma” es interesante. “Nace una estrella” me pareció una película muy simpática.

Graciela Borges

¿Usa Netflix?

Desde hace muy poco y todavía no sé cómo ponerlo, así que no lo estoy viendo.

¿Si ellos la convocaran para trabajar, aceptaría?

No sé ni cómo es el tema. A mí me convocan y a veces digo que sí y a veces digo que no, según el libro. No me interesa de dónde viene, me interesa qué es lo que se puede lograr con eso. Te diría que no tengo muchas ganas de seguir trabajando, pero vamos a ver cuando se estrene “El cuento…” si me quedan ganas.

¿Se imagina un mundo en el que la gente se quede en su casa y deje de ir al cine?

Sería una pena porque ir al cine es un acto de amor. No hay nada como vestirse, arreglarse, estar en una sala oscura donde hay otras “almitas” que sienten la mismas cosas que vos, o distintas pero que comparten cosas. Es un acto casi religioso ir al cine. Yo hay dos cosas que amo: ir al cine y leer.

¿Qué está leyendo?

Un libro enorme, extraordinario. Estoy leyendo “La verdad sobre el caso Harry Quebert” del suizo Joël Dicker.

¿Qué otros libros leyó últimamente?

Anteriormente estaba releyendo “Los galgos, los galgos” de Sara Gallardo, que la adoro. Y también los cuentos de Silvina Ocampo.

¿Qué opina del lenguaje inclusivo?

A mí me gusta que la gente hable como le dé la gana, siempre que no hiera a otro que haga lo que quiera. Después los tiempos cambian y eso se olvidará o quedará definitivamente. Yo creo que en este mundo cada uno tiene que hacer lo que siente en su corazón, que es el único sitio donde somos nosotros. Que cada uno haga lo que tenga ganas de hacer y después los demás es su responsabilidad si lo siguen o no.

Como alguien que pertenece al medio artístico, ¿qué posición tiene sobre la denuncia de Thelma Fardín contra Juan Darthés?

Este es un tema del que ya hablé una vez y me dije ‘nunca más hablo de este tema’, porque se saca de contexto lo que una dice y me trae muchísimos problemas. Lo único que te puedo decir es que la Justicia haga lo que tiene que hacer.

¿Vio el video?

Sí, y cuando lo vi le creí porque si no fuera cierto esta chica merecería ganar el Oscar. ¿Qué pasó? ¿Qué no pasó? No tengo la menor idea. Nunca trabajé con Darthés, pero lo conocí a él y a su mujer en un viaje y fueron personas amables. Es todo lo que puedo decir. Pero estoy convencida que algo tiene que haberse salido de cauce, porque no creo que ese video se pueda hacer como se hizo y con tantas compañeras alrededor. Había mucha verdad como para ser un invento.

¿Cree que su caso y los otros que salieron a la luz marcaron un antes y un después?

Yo creo que sí. Yo estoy viendo unas cosas horrorosas de femicidios que están pasando y creo que eso fue una alerta enorme así que lo bendigo. Pero yo no quiero juzgar, yo no juzgo nunca a nadie porque hay una frase que adoro y es “tengo un perdón para cada uno de los pecados”. No quiero juzgar, no me gustaría que me juzguen y si lo hacen no es asunto mío. Pero no hablo de los compañeros ni nadie porque se enreda mucho la cosa. Siempre hay una cosa que te escriben, que te sacan de contexto y después te agreden las redes sociales… No tengo ganas, vengo de trabajar en dos películas muy difíciles y no quiero meterme en líos que no sean míos.

¿Por qué fueron difíciles?

Las películas fueron hechas por dos estupendos directores [Trapero y Campanella] pero había que trabajar fuertemente, como trabajamos todos en cine. El problema es que yo no descansé. Una se filmó a 200 kilómetros de Buenos Aires y la otra a 300, casi no estuve en mi casa. Debería haber descansado pero no paré. Desde hace 15 años que no tengo vacaciones.

¿Este año vas a descansar?

No sé si voy a descansar. Dentro de poco tengo que empezar la promoción de “El cuento…”, antes voy a ser presidenta de un jurado en un festival internacional y de otro en Mendoza. No estoy parando mucho [risas].

Hiciste de todo: cine, televisión, teatro, radio, ¿te queda algo por hacer?

Imagino que siempre habrá algo por hacer pero no soy una adelantada de pensar en el futuro. En los últimos tiempos me gusta cada vez más la idea de hacer cada día lo mejor posible sin esperar resultados.






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