Este domingo se define en Madrid la que quizás sea la final más suspendida de la historia de la Copa Libertadores. Cómo llega cada equipo después del infinito ida y vuelta de las últimas dos semanas.


Era la esperada superfinal de la Copa Libertadores, la primera vez en la historia que los dos equipos más importantes de Argentina se diputaban ese premio. Pero se convirtió en un partido imposible que tuvo que jugarse fuera del país. ¿Cómo se modificó el escenario para River y Boca en los 28 días que pasaron desde el juego de ida?

Hace casi un mes, se jugaba el emocionante 2 a 2 en la Bombonera, la primera parte de una final que se definiría dos semanas después. El 10 de noviembre se había suspendido por lluvias, pero el 11 se jugaba sin problemas.

Entre la expectativa de ese partido que se debería haber jugado el 24 de noviembre y el que se jugará hoy en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid hay muchas diferencias. Una es, claro, el escenario. Ya no será en el Monumental, sino en el Bernabéu, calificado por la Conmebol como un estadio más seguro que cualquiera de Sudamérica.

Fans de Boca Juniors esperan el partido en Madrid (REUTER)

Una particularidad es que el partido sorprende a Madrid en un día especial, el fin de semana largo o “puente” previo a las fiestas de fin de año en el que habitualmente las personas llegan de las afueras al centro para hacer compras navideñas.

Durante estas últimas dos semanas, ambos equipos se mostraron más unidos, luego de la tristeza y la disconformidad con lo sucedido. Del lado de Boca, el triángulo que conforman la dirigencia, el cuerpo técnico y los futbolistas se mostró cercano y con mensajes de unanimidad en los pasos a seguir desde el ataque al micro.

Aficionados del River Plate abarrotan la Puerta del Sol de Madrid, un día antes de la final de la Copa Libertadores que el equipo disputará mañana frente al Boca Juniors en el estadio Santiago Bernabéu.- (EFE)

Dentro de River, el enojo por la mudanza se multiplicó. Tanto el presidente Rodolfo D’Onofrio, como Marcelo Gallardo y el plantel insisten en que este partido debió haberse jugado en el Monumental.

Desde el plano futbolístico, los equipos también llegan con un panorama diferente. A Boca la pausa le permitió recuperar a Cristian Pavón, que se había desgarrado en la ida y estaba descartado para jugar en el Monumental. En River, en cambio, Ignacio Scocco evoluciona bien pero a pesar de sus ganas y su esfuerzo, está prácticamente descartado, según informa el diario La Nación.

Solo cuando la pelota comience a rodar se sabrá si estas cuatro semanas de disputas, declaraciones y movidas polótocas jugarán a favor o en contra de los protagonistas. ¿Hasta qué punto el desánimo por lo sucedido afectará la calidad deportiva?

Los jugadores llegan sin el ritmo que suele considerarse ideal para la alta competencia, habiendo disputado pocos partidos en los últimos 28 días. Boca jugó dos, venció 1-0 a Patronato y a Independiente, por la Superliga. River, en tanto, enfrentó dos veces a Gimnasia. Por una de las semifinales de la Copa Argentina perdió 4-5 por penales (tras igualar 2-2), y le ganó 3-1 por el torneo local.

La eliminación en la Copa Argentina suma una presión extra a River, ya que, en el caso de no consagrarse campeón, el equipo de Núñez quedará marginado de Libertadores del año próximo.






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