Cada vez son más quienes no solo prefieren rescatar una mascota que comprarla, sino que "militan" esa opción. 


Desde que las redes sociales se pusieron en auge, hay un contenido que casi nadie se salva de ver: imágenes de perritos y gatitos rescatados, que buscan un hogar responsable. ¿Pero cuánto funciona eso para que los animalitos consigan una familia en la vida real? Al parecer, bastante. Cada vez son más los que eligen adoptar en lugar de comprar una mascota. 

Se estima que solo en la provincia de Buenos Aires hay unos 6 millones de perros en la calle.  No es una problemática nueva, pero en el último tiempo las redes sociales la han vuelto mucho más visible. Las organizaciones rescatistas encontraron en las redes un arma para convencer hasta a los vecinos de los barrios más elegantes de pasearse orgullosos con sus mestizos.

Los perros de la calle necesitan una familia.

No se trata de una casualidad, sino de un trabajo concienzudo y sostenido. Carolina Martín, una de las fundadoras de Proyecto 4 Patas, nacido en 2008, explica: “somos muy cuidadosos con lo que comunicamos y el contenido que generamos. Tratamos de mostrar algo lindo, porque si bien la parte fea existe y es muy cruda, nuestro discurso busca motivar, para involucrar a la gente y demostrar que cualquiera puede cambiar una vida”.

Así, con las mejores fotos de los cachorros (y no tanto), videos graciosos y relatos conmovedores de sus historias, trabajan para conseguirles una familia. El objetivo es involucrar a la gente y demostrar que cualquiera puede cambiar una vida. Su comunidad ya ronda los 2 millones de seguidores.

¿Cómo ayudar?

Más allá de la ayuda monetaria y las adopciones, desde Proyecto 4 Patas explican que necesitan brega por más activistas. “Necesitamos que la gente se involucre y participe de las marchas y reclamos porque es la única forma de lograr un cambio real.” cuenta Martín a La Nación

Además, está el tema de la raza: según relata Paola Gligo, creadora de Pichichos al Rescate, el problema no está solamente en que al comprar un animal se puede estar dejando a otro en la calle, sino en que detrás de la cría de animales de raza hay un sistema de explotación. 

Detrás de la cría de perros de raza, a veces hay un sistema de explotación. (WEB)

“Estoy en contra de la compra y venta de animales, porque creo que ni la vida ni el amor se compran o venden. Pero además hay un trasfondo muy grave detrás, porque en el momento en el que hay un negocio, hay una explotación. Si bien pueden existir criaderos responsables, la gran mayoría no lo son y esconden un enorme sufrimiento”, explica Paola.

Según ella, detrás del cachorro que se puede ver en la vidriera de la veterinaria muchas veces hay una madre encerrada en una jaula, obligada a parir cada seis meses, y adquiriendo enfermedades crónicas como descalcificación de huesos y mastitis. Por eso, desde las organizaciones llaman a tomar conciencia, seguir difundiendo en redes, y sobre todo, animarse a adoptar y recibir el amor de un animalito que necesita una familia. 






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