El pequeño tenía "hemorragia cerebral, costillas rotas y los genitales horriblemente mutilados".


El martes pasado, Katrina Shangreaux fue condenada a 40 años de cárcel por un tribunal de Dakota del Sur por matar a su hijo de dos años por “haber mojado su cama”

El crimen ocurrió en el 2016 en la reserva indígena Iakota de Pine Ridge. La madre admitió haber golpeado al niño con un cinturón con tachas cuando volvió a su casa y vio que el pequeño había hecho pis en su cama.

En su declaración, Shangreaux dijo que se enojó aún más después de que el chico “la mirara de reojo” y la llamara “Angie”, en referencia a su tía paterna Angie Shangreaux, que tuvo la custodia del nene durante más de un año hasta que un tribunal tribal lo devolvió a su madre, pocas semanas antes del crimen.

Sin embargo, no fue el primer golpe ni la única tortura que recibió el menor. La mujer tiró al nene al piso, lo quemó con cigarrillos, lo pateó en el abdomen y la cabeza y lo mordió varias veces.

El tribunal sentenció que el golpe mortal le había producido al nene una hemorragia cerebral, costillas rotas, y que tenía los genitales mutilados.

El padre del nene está cumpliendo una condena por violencia y no pasar la manutención de un hijo que tuvo con otra mujer. 

Según indicó el diario Rapid City Journal, Katrina llamó a los servicios de emergencia tres horas después de la muerte de Kylen y dijo que el nene “se había ahogado tomando jugo de manzana” y que “no respiraba más”. Mientras, estuvo limpiando el cuerpo del pequeño y la escena del crimen con la ayuda de su madre.

“No hay ni un segundo, no pasa un minuto en el que no pienso en él”, dijo la madre. La tía Angie pidió al juez que le diera cadena perpetua a Katrina. Antes de volver a su asiento, a la mujer le dijo “te odio, nunca te lo perdonaré … Te mereces el infierno”.





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