Un fotógrafo descubrió un algo tenebroso en el interior de una casa abandonada que perteneció, hace 30 años, a un médico alemán.


A Sacha Jung le encanta ir en busca de la inspiración en cada uno de sus viajes. Ama aventurarse dentro de casas abandonadas con el objetivo de lograr imágenes perfectas. Pero lo que descubrió dentro de este consultorio que desde hace 30 años está sin actividad fue realmente aterrador: órganos humanos, instrumentos quirúrgicos y fotografías que parecen parte del set de filmación de una película de terror.

“Me encanta fotografiar lugares desérticos, abandonados; la atmósfera, el olor y el silencio son increíbles”, asegura Sacha.

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