A días de terminar Educando a Nina, el actor vuelve a sus mundos: el perfil bajísimo y una nueva película a puro suspenso.


El bar es un boliche de antaño, ubicado en el límite entre los barrios porteños de Colegiales y Chacarita. Un lugar de principios del siglo XX, en donde pedir un sándwich de jamón crudo, queso y manteca es sinónimo de satisfacción garantizada. En ese templo funciona la informal e inmejorable oficina del actor Raúl Esteban Lamothe, que vive a pocas cuadras y trata a los demás parroquianos con la misma sencillez con la que acepta algún pedido de autógrafo o una selfie. Allí todos lo nombran por su apodo: Rucho. “Rucho viene por una deformación de Raúl, me jodían con eso de chiquito y quedó”, dice mientras apura un cortado en vaso disfrutando la tardecita primaveral.

Televisión, cine, rock: ninguno de esos campos es ajeno para Lamothe, y en todos se mueve con la seguridad que tiene el tipo que hoy goza de un buen pasar, pero que supo hacerse de abajo.

¿Cómo es Ameghino, tu pueblo natal?

Ameghino es como todos los pueblos de la provincia de Buenos Aires: la plaza principal, la Iglesia, la municipalidad y la comisaría están en el mismo radio. Tiene un cine que ya no funciona como tal, pero que existe. Un lugar de llanura total, cercano a General Villegas, al que llegás por la Ruta N° 188.

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