Fueron conducidos en procesión hasta al estadio del Chapecó.


Chapecó recibió ayer los cuerpos de sus futbolistas muertos para rendirles un tributo multitudinario en su estadio.

El primer arribo de los aviones fue saludado por una salva de fuegos artificiales en el Arena Condá, que empezó a llenarse desde las primeras horas de la mañana, pese a la lluvia torrencial.

Los ataúdes empezaron a ser sacados de los aparatos con escoltas militares, bajo los aplausos de los allegados de las víctimas admitidos en el lugar.

Desde allí, fueron conducidos en procesión hasta al estadio donde el equipo vivió horas memorables de la epopeya que los convirtió en finalistas de la Copa Sudamericana, un sueño que se estrelló en las montañas de Medellín.




Comentarios