Había festejado su cumpleaños con la línea de colectivos como temática. La historia se viralizó en las redes y los choferes le hicieron una visita sorpresa.


Julián cumplió 6 años el 12 de septiembre pasado y es fanático de los colectivos, en especial de línea 247 que todos los días pasa por su casa. Todo comenzó por una publicación de un usuario de Twitter que compartió uno de los regalos que le dieron a su hijo tras asistir a una fiesta de cumpleaños, golosinas con fotos del ómnibus.

La historia se viralizó y al poco tiempo gracias a la intervención de la periodista, Marcela Ojeda logró darle una sorpresa aún mayor al nene por su cumpleaños. Contactó a su madre, Florencia con Marcelo, el inspector de la línea. “Hoy Julián vivió, creo yo, un mediodía especial. Tal vez el más lindo de sus 6 años. El 74 de la 247 lo pasó a buscar por su casa. Claro que era todo sorpresa”, escribió Ojeda en sus redes sociales.

Esta vez compartió varias fotos y videos en donde se distingue a Julián emocionado al ver que el colectivo que tanto le apasiona lo pasó a buscar por la puerta de su casa para ir a conocer la estación y a los trabajadores que la llevan adelante.

Al llegar, Marcelo le entregó una bolsa con regalos que incluyeron cuatro colectivos de juguete de la línea 247, una taza con su nombre y una frase en la que agradecen el cariño del nene, un bolso pequeño y por supuesto, la característica camisa celeste, de su talle y con la inscripción de la línea en el costado izquierdo del pecho.

Julián emocionado con su nuevo uniforme de su colectivo favorito. Foto: @MarcelaOjeda.

“Esto pasó hoy por la mañana. Nosotros vivimos en Bernal, a tres cuadras de la terminal del 247. Cuando vio el colectivo en la puerta de casa se quedó con la boca abierta. Fueron todos muy amables con nosotros”, indicó Florencia, mamá de Julián, a Infobae.

En este sentido, Florencia contó que tenía muchos “sentimientos encontrados respecto a este tema. Nosotros lo tenemos naturalizado porque le encanta el 247 y solemos ir a la terminal a ver a los colectivos. Le gusta sentarse en la puerta y mirarlos pasar”.

Julián se sentó sobre su madre en el primer asiento durante todo el trayecto. Al llegar a la terminal, todos los choferes que estaban de turno lo esperaban para saludarlo y fotografiarse con él.

“Nosotros no tomamos el 247. Julián nunca se había subido, le gustaba verlo pasar. Nada más. Es por eso que cuando se viralizó su historia comencé a observarlo y muchas veces me puse a llorar pensando en lo inocente y bueno que es. Nos pasó que con la primera publicación muchas personas criticaron al colectivo porque lo toman todos los días y, lógicamente, como cualquier usuario tiene quejas. Pero él lo ama así, tal cual es, aún cuando pasa alguno viejo o sucio. Él lo ama así”, expresó Florencia.




Comentarios