Los mandatarios anteriores eludieron el lugar mientras estuvieron en funciones para evitar interpretaciones políticas.


Donald Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en visitar el Muro de los Lamentos en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en Israel, al que se acercó llevando una kipá negra.

Trump llegó al lugar junto a su esposa Melania, su hija Ivanka y su yerno y asesor en asuntos de Cercano Oriente, Jared Kushner, que también llevaba la vestimenta religiosa judía.

Sin embargo, el presidente entró solo a la sección masculina del área de plegarias. Cerró los ojos y apoyó la mano en el muro. También introdujo un trozo de papel en la pared.

Se trató de una visita privada a la que no se permitió asistir a ningún funcionario israelí para evitar que se pudiera interpretar como un apoyo estadounidense a que Jerusalén sea la capital indivisible de Israel.


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