Explicó que tomó esa decisión debido a que teme por su vida y la de su hijo.


La vida de María Cecilia Franco fue, durante siete años, un verdadero calvario. Sufrió a manos de su esposo y padre su hijo, maltratos de todo tipo. Las humillaciones, los golpes y hasta ser drogada para su posterior violación, era moneda corriente. Además, no podía pedir ayuda, ya que el hombre la mantenía encerrada.

Hace cinco años eso cambió, o tendría que haberlo hecho. En el momento en que la policía la rescató de su casa en Quilmes, su cónyuge intentó matarla dos veces. ”La noche antes de que se lo lleven preso por tenernos encerrados a mi hijo y a mí, intentó matarme arrastrándome de los pelos a la cocina y metiendo mi cabeza en el horno encendido”, precisó, a lo que agregó: ”Después se sentó encima mío, tomó una cuchilla del cajón y amenazó con matarme ya que, según él, yo era la responsable de sus arranques de ira”.

María Cecilia Franco con su hijo (Foto: TN).

Lejos de mejorar su condición, empeoró cuando hace un año ordenaron que desaloje su hogar, donde no tuvo tiempo siquiera de llevarse sus cosas. Se encontraba entonces en una situación delicada, ya que la justicia tampoco obró en su favor.

La carátula ”privación ilegítima de la libertad” queda diminuta, al lado de todo lo hecho por el sujeto que podría haber pesado claramente en su contra. Por ello, se lo condenó  a tres años de prisión aunque en suspenso, por falta de antecedentes. Esto supuso ponerlo en libertad condicional.

Sobre su salida del país, finalmente, explicó: ”Hasta el día de hoy busca seguir hostigándome, perjudicando a su propio hijo. Nada le importa, es un manipulador y temo por mi vida, por eso quiero irme cuanto antes, necesito ser feliz por mi familia”.






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