Pretenden que la tensión política no se traslade al escenario financiero. También desde el kirchnerismo buscan el diálogo.


A medida que va aclarando el escenario electoral, con los jugadores ya establecidos en cada espacio, el mercado mantiene la calma y el dólar continúa estable, con ayuda de la inyección del campo tras la cosecha récord.

En las ventanillas de los bancos el precio del billete estadounidense bajó 2% a lo largo de la semana, al ubicarse ayer en los 42,91 pesos para la compra y 45,17 pesos para la venta. En el mercado mayorista el tipo de cambio bajó un peso, a 43,87 por unidad.

A lo largo de la semana, la tendencia fue bajista y recién ayer rebotó el precio de la divisa estadounidense debido a un incremento puntual de la demanda y al mal clima global, enrarecido por tensiones entre Estados Unidos y China y en el seno de la Unión Europea.

Operadores del mercado porteño explicaron ayer que la suba de este viernes fue circunstancial porque hubo ahorristas e inversores que desarmaron plazos fijos para comprar dólares debido a que el precio estaba “bajo” en comparación con semanas anteriores.

El mercado ahora mira al viernes próximo. Ese día (21 de junio) vence el bono Dual por 50.000 millones de pesos. La Secretaria de Finanzas está analizando otro canje de papales a cambio de una tasa más atractiva para que todos esos pesos no vayan al dólar.

Eduardo Fernández, analista de la operadora Rava Burtátil, explicó que ayer el S&P Merval ajustó un 0,2% y cerró la semana en 40.577 puntos, debido a una corrección después de que “las ganancias en algunos papeles, especialmente los bancos, fueran espectaculares”.

La semana que viene será tranquila, prevé Fernández. Si bien el sábado es el cierre de listas y candidaturas, los feriados de lunes y jueves harán que la plaza local se mueva con reducidos negocios.

Acción política

No hay grandes secretos: el macrismo y el kirchnerismo vienen dialogando intensamente con bancos y fondos de inversión. Son los dos espacios con más chances de ganar las elecciones y ninguno pretende un desmadre que complique sus planes.

Los dos espacios prometen lo mismo: “honrar los compromisos” de la deuda. La divergencia está en los plazos. El kirchnerismo avisó que quiere renegociar con el FMI. Y el Gobierno dice que no hace falta.

Carlos Melconian, exfuncionario macrista, advirtió el jueves ante Ejecutivos de Finanzas: es necesario “negociar” con el Fondo porque si no “se va hacia el default”. En la misma línea se había expresado Miguel Angel Broda una semana antes.

En la semana, el Gobierno se reunió con representantes del JP Morgan en el Palacio Duhau-Park Hyatt, en Buenos Aires. En un evento privado desfilaron Marcos Peña, Nicolás Dujovne, Gustavo Lopetegui y María Eugenia Vidal.

También fue Gustavo Cañonero, vicepresidente 1º del Banco Central y clave en el diálogo oficial con el sector financiero gracias a su paso previo por el Deutsche Bank, Salomon Brothers (SBS) y en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los funcionarios fueron al encuentro del JP Morgan (que elabora el indicador Riesgo País) para oír planteos, despejar dudas y exponer sobre el rumbo económico. No obstante, Peña fue el más escuchado cuando explicó la estrategia electoral.

En síntesis, Peña les dijo a los banqueros que no deben entrar en pánico si “Juntos por el Cambio” pierde en las elecciones primarias contra el “Frente de Todos”. Incluso les advirtió que el oficialismo también podría quedar segundo en las elecciones generales.

Y la designación del peronista Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri generó euforia en los operadores, quienes observaron básicamente que el Gobierno recuperó la iniciativa política.

Según un directivo que estuvo en la charla, Peña explicó que Mauricio Macri será reelecto “con seguridad” en el balotaje, al que el Gobierno aspira llegar. Allí, según la óptica oficial, se impondrá el “voto antikirchnerista”.

Alberto Fernández recibió en su departamento con fondos de inversión y el JP Morgan, además del banquero Gabriel Martino (HSBC). Asimismo, habló por teléfono con Jorge Brito, del Macro. Siempre, con el economista Guillermo Nielsen a su lado.






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