Millonaria condena para la Provincia por un parto atendido por una médica residente



El caso ocurrió en 2001 y la practicante estaba sin supervisión. Se constató mala praxis y una bebé nació con parálisis cerebral.

Una joven que hoy tiene 16 años y permanece en estado vegetativo con parálisis cerebral fue el elemento que derivó en una demanda contra el Estado santafesino y los directivos del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria por un caso de mala praxis.

Si bien el caso ocurrió en 2001, en las últimas horas, los jueces del Tribunal Colegiado de Responsabilidad Contractual N° 6, determinaron que tanto el gobierno de la provincia como el nosocomio deben abonarle a los padres de la muchacha cinco millones de pesos.

La justicia logró comprobar irregularidades en un parto ocurrido el 1° de febrero de 2001 que fue comandado por una médica residente sin ninguna supervisión de un profesional recibido.

Hasta el Eva Perón de Baigorria llegó una mujer con trabajo de parto. Se trataba de un madre primeriza pero con un embarazo sin sobresaltos.

Lo cierto es que la beba nació con tres kilos y no lloró ni se movió.

Horas después en la historia clínica quedó escrito que la beba sufrió dolor prenatal y falta de oxígeno que le provocó parálisis cerebral permanente. En la actualidad la muchacha está postrada y en estado vegetativo.

A partir del dictamen de un neurólogo y un obstetra se determinó que la responsabilidad del daño era de la médica residente y del Estado provincial por no controlar y supervisar.

En la madrugada de febrero de 2001 cuando ocurrió el nacimiento, la joven atendía todos los partos que llegaban al hospital junto con otra residente, de tercer año, y sin superiores a cargo.

Más allá de la condena, los jueces terminaron rechazando la responsabilidad de la médica al considerar que se vio sobrepasada por las condiciones en las que trabajaba y se encontraba sin supervisión en ése momento.

Se dejó a una residente de primer año a cargo de una tarea que excedía su preparación y a la paciente en manos de una profesional sin la formación suficiente para llevar adelante el parto”, argumentaron los magistrados para justificar la resolución condenatoria.