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Los relevamientos destacan que hubo un crecimiento del 16% en las reservas, pero en los últimos meses cerraron 6 establecimientos en la ciudad.

El Ente Turístico de Rosario (Etur) destacó que este año creció 16% la ocupación hotelera en Rosario durante las vacaciones de invierno. Sin embargo esta cifra oculta que la base de comparación (2016) es baja y que pese al repunte, no alcanza para compensar la severa crisis que afecta al sector, que en los últimos meses sufrió el cierre de seis de sus establecimientos.

“Entre el 9 y el 22 de julio se pasó del 63% de ocupación en 2016, al 79% en 2017”, señaló el relevamiento realizado por la Asociación Empresario Hotelero Gastronómica de Rosario (AEHGAR) del cual se basa el Etur.

A esto hay que sumar la última semana de julio, la segunda de vacaciones en Buenos Aires. Si bien los datos estaban aún sin procesar, las primeras informaciones hablaban de una ocupación del 90% en Alojamientos Turísticos Temporales (ATT) y aparts, y del 84% en hoteles cuatro estrellas.

El crecimiento de la demanda en estas semanas fue un vaso de agua en el desierto, ya que el nivel alojamiento venía en picada. “No es que este año la caída de reservas fue brusca, sino que venimos de tres años con baja demanda, que se combinó con altos incrementos de costos, sobre todo en la tarifa de la EPE”, reconoció María Ofelia Polito, gerenta de la AEHGAR.

Los empresarios del sector aseguran que todo esto se dio en un contexto de tarifas planchadas por la alta competencia existente. Mientras que los jugadores de mayor espalda pudieron soportar el temporal, los más chicos apelaron a una menor o nula inversión como variable de ajuste para compensar las pérdidas.

Pero no invertir o hacerlo poco se convierte en un bumeran, ya que cuando el deterioro del lugar se hace evidente, por más fiel que sea el cliente, a la larga termina buscando otras opciones. Y encima hoy las alternativas están mucho más a mano con opciones como los hostels y los ATT, y apps como Booking, Trivago, Despegar y Airnb, las cuales son desconocidas para muchos establecimientos tradicionales de la ciudad.

Por algunas de estas cuestiones bajaron persianas en el último tiempo el Nuevo Hotel Europeo, en San Luis al 1300 frente a la plaza Sarmiento, Imperio (Urquiza 1264), Plaza (Barón de Mauá 1026) y Plaza del Sol (San Juan 1059). Mientras que otros, como el Barisit (Laprida 1311), el Arcángeles (Mitre 1747) y el Aires del Rosario se reconvirtieron en departamentos de alquiler. Se estima que en total se perdieron 300 puestos de trabajo.

Volviendo a las vacaciones invernales, si se analizan más detenidamente los números, este cuadro de segmentación del negocio queda en evidencia: mientras que los hoteles de nivel (cuatro estrellas superior y cinco) tuvieron picos de hasta un 80% de ocupación, en el caso de los de baja categoría, apenas superaron el 50%. “Hoy se requiere al menos un 60% de ocupación para mantener la estructura en pie”, aseguró Polito.